Carolina de Mónaco: cómo pasar de Alteza Serenísima a Alteza Real en tres bodas

Los Grimaldi no son una dinastía de opereta, ya que Su linaje es antiquísimo.

Los Grimaldi no son una dinastía de opereta, ya que Su linaje es antiquísimo.

Era el 28 de junio de 1978 cuando Carolina de Mónaco contraía matrimonio con el financiero Philippe Junot en una ceremonia a la que acudieron actores como Ava Gardner, Cary Grant o Frank Sinatra. El padre de Philippe, Michel, fue alcalde de París, pariente del general Jean-Andoche Junot, duque de Abrantes. Su madre, Lydia Thykjaer, era hija de un industrial danés. El matrimonio no duró mucho. Dos años después se divorciaban. Carolina no tuvo descendencia de su primer marido aunque él en 2005 tuvo una hija, Chloé Junot Wendel. La primogénita de Rainiero III y de la irrepetible princesa Grace volvía a la soltería. Alberto II, entonces marqués de Baux, título del príncipe heredero de Mónaco, no tenía aún descendencia legítima y Carolina era «heredera del heredero». En 2005, al morir su padre, y hasta diciembre de 2014 en que nacieron Gabriella y Jacques, hijos de Alberto, Carolina fue heredera del trono monegasco, como lo había sido antes de nacer su hermano.

la trágica Muerte de Grace

En septiembre de 1982 la princesa Grace murió en un trágico accidente. Carolina y toda la familia sufrieron lo indecible. Un año después contrajo nuevo matrimonio aunque solo civil con el italiano Stefano Casiraghi. Ella iba ya por el tercer mes de embarazo y la ceremonia tuvo lugar en el salón de los espejos del Palacio Grimaldi. Pero una nueva tragedia llegó a la vida de Carolina al morir su marido, en 1990, en un accidente de lancha rápida offshore, deporte del que era campeón del mundo. Le gustaba el peligro y los peores presagios se cumplieron. Carolina quedaba viuda con los tres hijos habidos con Stefano: Andrea, Charlotte y Pierre, que fueron legitimados por Juan Pablo II en 1993 una vez anulado el matrimonio con Junot. Actualmente son raros los enlaces entre miembros del Gotha, especialmente dentro de familias aún reinantes. Algunas no reinantes intentan mantener su estatus con matrimonios no morganáticos. Carolina dio la campanada al anunciar su compromiso con el divorciado y polémico príncipe Ernesto Augusto de Hannover, duque de Brunswick-Lüneburg, Jefe de esa Casa Real y Ducal alemana y primo hermano de nuestra Reina Doña Sofía. Se casaron el 23 de enero de 1999, estando ella embarazada de su única hija, Alexandra, y se separaron diez años después.

Ernesto Augusto, primogénito varón de los descendientes de Jorge III de Inglaterra, es británico y alemán, y solicitó a Isabel II permiso para casarse, cumpliendo así lo establecido en la Ley de Matrimonios de 1772, derogada en 2015. Pero perdió sus derechos a la corona británica al casar con una católica, consecuencia del «Act of Settlement» de 1701. Además, se consultó con Francia para asegurar que esa boda no contravenía el tratado franco-monegasco de 1918. Los Grimaldi no son una dinastía de opereta. Su linaje es antiquísimo y reinan desde hace siglos en Mónaco, habiendo mantenido independiente y rico su pequeño país. Su rango de Altezas Serenísimas es inmediatamente inferior al de Alteza Real. Pero Ernesto Augusto sí disfruta de este tratamiento, por lo que su mujer lo adquirió al contraer matrimonio con él. En sendas ocasiones en la historia de Mónaco, la sucesión del principado recayó en una mujer. Luisa Hipólita a comienzos del siglo XVIII, casada con el conde Jacques de Goyon de Matignon, y Carlota –abuela de Carolina, hija de Luis II y madre de Rainiero III–, mujer del conde Pierre de Polignac. En ambos casos conservaron el histórico apellido Grimaldi, de origen genovés.