El artículo de Carmen Lomana: ¿Más de cuarenta? No, gracias...

Entre el director de comunicación de Protos, Fernando Villalba, y el fotógrafo Mario Monforte
Entre el director de comunicación de Protos, Fernando Villalba, y el fotógrafo Mario Monforte

Me considero una mujer pletórica, llena de energía, proyectos e ilusiones. Mi ritmo de vida es trepidante, siempre inmersa en nuevos proyectos que me enriquecen como persona, conociendo a gente interesantísima y a otros insoportables, pero todas estas vivencias hacen que no tenga tiempo para el aburrimiento y mucho menos para envejecer. Se preguntarán porqué les suelto esta perorata nada más empezar mi crónica. Ni más ni menos porque me he sentido muy indignada en mi nombre y en el de todas las personas mayores de 40 años. Estaba a punto de empezar una colaboración en un nuevo programa, que se emite los fines de semana en un horario de media tarde, cuando la cadena decidió cambiar de productora y ésta y su directora han dicho que no quieren en el programa ninguna persona que supere los 40: «Porque tiene que ser muy divertido y joven». No tenía idea que ser joven lleve añadido ser divertido. Sigue mi asombro. Tampoco creo que un domingo a las seis de la tarde la audiencia sea de «teenagers» y, desde luego, la presentadora tampoco lo es.

La imagen de una mujer de 40, 50 o 60 actualmente no es de abuelita con toquilla, ni su día a día de jubilada al sol. Eso será para los que no saben qué hacer con su tiempo. A nosotras nos faltan horas y nos sobran planes. Las mujeres maduras gozan de un mayor equilibrio personal. Regentan negocios, dirigen multinacionales, están al frente de una galería de arte o trabajan en su casa, pero todas están pletóricas. La actitud de esta directora del programa es inadmisible. Es una mujer que da por hecho que el éxito de audiencia viene dado por llenar el plató de jóvenes, a veces sin ninguna consistencia ni criterio, y así les ha ido de mal. Parece mentira que todavía tengamos que escuchar «no se cómo puedes tener ganas a tus años» o el horrible «te conservas muy bien», como si estuviésemos en formol. Eso, para los fósiles.

Cada vez hay más mujeres de 50 y 60 años que no se dedican a sus hobbies, sino que son emprendedoras con una gran valentía para acometer nuevos proyectos. La misma valentía que necesitará la nueva Primera Dama de Francia para soportar algunos sobrenombres como «Brigitte, la asalta cunas», «Mamá Brigitte» o «Brigitte, la cougar». No menospreciemos lo que la cabeza de una mujer madura, culta y con experiencia puede conseguir .

Hablando de mujeres y actitudes este jueves me desperté con la foto de la familia Trump en el Vaticano junto al Papa Francisco, que, por cierto, tenía cara de pocos amigos y gesto bastante desagradable para recibir a un presidente de Estados Unidos que en un acto de cortesía y educación fue a visitarle con su familia haciendo parada en Roma, centro de Europa y de la cristiandad, después de cubrir en Oriente Próximo la mitad de su primer viaje al exterior como presidente. Me sorprendió esa actitud de Bergoglio en comparación al afecto y alegría con el que recibió a la que fue presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, quizá la gobernanta más corrupta y pésima que ha sufrido aquel país. Las mujeres Trump hay que reconocer que son divinas. Ivanka no podía estar más elegante y bella acompañada por su marido de reconocida familia judía. Me gustó este detalle porque denota tolerancia y respeto hacia los católicos. Melania debería de haber pedido consejo para colocarse el velo: imposible llevarlo de forma menos favorecedora. No obstante, su belleza puede con todo. Se notaba la emoción en la pareja presidencial, aún estando de espalda cogidos de la mano, al contemplar los frescos del Juicio Final en la Capilla Sixtina.

Prefiero pasar de puntillas por el resultado del PSOE y desearles suerte para que no desaparezcan. Pedro Sánchez no tiene un proyecto de nación, ni siquiera de partido; su único proyecto es él mismo y alcanzar la presidencia del Gobierno.