La otra regeneración

La presidenta de la Comunidad de Madrid usa la coleta como «marca» de la casa. Luce un envidiable aspecto juvenil. Se puso en manos del doctor Mayo para operarse las bolsas de los ojos y la nariz. Se aplica vitaminas cada tres meses y se inyecta bótox en la frente y en la zona orbicular. Su lema: «¡No sin mis tacones!»

Las chaquetas de colores vibrantes de su primera etapa han dado paso a un estilo más relajado y étnico
Las chaquetas de colores vibrantes de su primera etapa han dado paso a un estilo más relajado y étnico

La presidenta de la Comunidad de Madrid usa la coleta como «marca» de la casa. Luce un envidiable aspecto juvenil.

Tiene cinco tatuajes repartidos por todo su cuerpo, prefiere los colores saturados a los nude y no se baja de los tacones a no ser que sea estrictamente necesario. Vive en Malasaña, motera, aficionada a las pipas, al regaliz rojo y a las redes sociales. Espera los domingos para estar en paz... o casi. Se acuesta a las 3 de la mañana absorbida por la redes sociales y es que, aunque no sea una nativa digital, podríamos conceptuarla como «heavy user».

La presidenta de la Comunidad de Madrid, a pesar de esas arruguillas que parecen tímidamente despuntar en su rostro, sin duda consecuencia de los sacrificios derivados de su cargo, está estupenda: tiene un físico desmesuradamente joven (no se priva ningún día de los dulces ni de los cafés de Starbucks «latte», con una pizca de canela, sin engordar) y una voz casi infantil que es la guinda de un pastel lleno de contrastes. Su estilismo casi siempre con coleta llama la atención. Es la segunda coleta más famosa de la política –es imposible no reconocerla a golpe de vista en las páginas de los diarios–. Aunque no es lo que más le favorece, dice que en este peinado ha encontrado una imagen austera y coherente con su puesto. Lleva siempre gomas y laca en su bolso.

Cristina Cifuentes se operó las bolsas de los ojos y la nariz. Se puso en manos del doctor Federico Mayo (doctormayo.es), cirujano también de Maribel Verdú y Mariló Montero. Aunque ni el médico ni la candidata quieren hablar sobre el asunto, cuando busco fotos del antes y el después, el resultado es obvio.

La blefaroplastia inferior de Cifuentes requiere ingreso, pero es más recomendable y completa que la superior ya que, aparte de abrir la mirada, mejora la cara de cansada que dan las ojeras. La rinoplastia es una técnica más complicada que exige más tiempo de baja. Ambos tratamientos oscilan entre los 2.000 y los 4.000 euros de la blefaroplastia y los 5.000 de una rinoplastia. Después del terrible accidente que tuvo hace dos años en moto a Cifuentes se le han quitado las ganas de pasar por el quirófano y la verdad es que no lo necesita. ¿Qué se hace? Se aplica vitaminas cada tres meses, se ha hecho una bioplastia y se inyecta botox en frente y zona orbicular.

Es muy femenina y muy coqueta. Siempre lleva pendientes. Y le encantan los «stilettos», aunque después del accidente ya no los aguanta tantas horas como antes. En la estantería de su despacho tiene expuesta una chapa metálica con el lema: «¡No sin mis tacones!». Su perfume preferido es «Eau de Soir», de Sisley, y es fan de las «stylers» de GHD con las que se moldea el pelo. Sólo va a la peluquería para darse el color. Ha salido un champú al mercado, el Hair Vleansing cream, del que seguro que es fan absoluta. Está elaborado a base de extractos de algas marinas, libre de sulfatos, siliconas y parabenos que consigue el efecto «second day hair» o pelo del segundo día. Una moda que arrasa en Inglaterra para quien no le gusta el pelo recién lavado, cuando deja de estar tan sedoso.

Cómo llamar la atención

- Atrás han quedado sus trajes de chaqueta con hombros y cintura marcados y colores vibrantes, un «look» con el que emanaba poder, decisión y fuerza, para adoptar un estilo más relajado y étnico con chaquetas desestructuradas de tejidos artesanales, algunas de Zara y otras de una de las etiquetas más «cool» del momento, Muzungu Sisters. En su armario no faltan los sastres de Thierry Mugler y piezas de Ana Locking. Los tonos pastel no le favorecen, ni tampoco las tonalidades más arriesgadas que endurecen sus facciones. En el binomio blanco y negro y en «total black» resulta más elegante. Amante de las chaquetas «peplum», el cuero y los pantalones «palazzo», estaría más elegante con pantalones tipo sastre, blazers holgadas y tejidos sin brillos. Debería dejar las sandalias y los «peep toes» para decantarse por salones «stilettos».