Los «machos alfa» de Miguel Bosé

Ante las críticas por la primera foto que el cantante ha publicado junto a sus hijos y los posibles fines lucrativos implícitos, sus íntimos aseguran a LA RAZÓN que «fue invitado a Disneyland, pero no ha cobrado ni un euro»

Ante las críticas por la primera foto que el cantante ha publicado junto a sus hijos y los posibles fines lucrativos implícitos, sus íntimos aseguran a LA RAZÓN que «fue invitado a Disneyland, pero no ha cobrado ni un euro»

Miguel Bosé ha sorprendido a propios y extraños al compartir por primera vez una foto con sus cuatro hijos. ¿El motivo? La visita del cantante y sus retoños a Disneyland en California. Las opiniones al respecto están enfrentadas en las redes sociales. Mientras que unos le tachan de «oportunista» para lograr dinero fácil, otros, por el contrario, se refieren al hecho como «una explosión paternal». De hecho, estos últimos reiteran que a Diego y Tadeo, de 6 años, y a Telmo e Ivo, de 5, no se les ve la cara. Y Miguel apunta debajo de la instantánea: «Disfrutando con mis hijos de Disneyland, el lugar más feliz del mundo. Os lo recomiendo, una pasada».

Según afirma una persona cercana a los Bosé, «Miguel no ha cobrado ni un euro por ir con sus hijos a Disneyland. Tan sólo le pagaron los gastos de viaje, alojamiento y restauración. Y él decidió libremente subir esas fotos con los cuatro niños a Instagram. No se ha lucrado lo más mínimo con ese gesto. Y es libre para hacer lo que quiera...». Tan libre como para decidir ocultar a sus hijos de los ojos del mundo. Se sabe que Miguel y los niños viven desde 2014 en Costa del Este, el barrio residencial más lujoso y mejor vigilado de la ciudad de Panamá. Nadie puede entrar en la zona sin un permiso especial ni sin el consentimiento de alguno de los vecinos.

Un antiguo amigo de Bosé, que responde a las siglas A.C., nos desvela que «Miguel se refiere a sus hijos como “mis machos Alfa” porque considera que los cuatro tienen su mismo carácter: fuerte y dominante. Desde que es padre ve la vida de otra manera, su forma de ser se ha dulcificado y le encanta jugar con los niños. En la urbanización tiene un grupo de amigos, todos con hijos pequeños, con los que se ve casi a diario cuando está en Panamá. Lleva a los pequeños a un colegio muy elitista de la ciudad. Podría ser The Metropolitan School, la escuela bilingüe más prestigiosa de la zona. Los fines de semana salen a navegar los cinco».

«La mesa es sagrada»

Entre semana se levantan sobre las siete de la mañana porque los críos entran al colegio a las ocho. Es su padre quien les lleva. A las seis y media de la tarde cenan todos juntos y, aunque el patriarca suele acostarse tarde, sus niños lo hacen alrededor de las ocho. Es Miguel quien supervisa todo lo referente a su educación. Una de sus máximas de siempre, herencia genética familiar, es que «la mesa es sagrada, todos trabajamos para comer. Si una persona no sabe estar en la mesa y no respeta la comida y las formas de la convivencia es porque hay algo que está fallando». Otra lección importante que les inculca es «mantener la diferencia entre las tres vidas que debe tener una persona: la pública, la privada y la secreta».

Para que entiendan su profesión y sus ausencias, el artista les ha explicado también que «un niño tiene que aprender que papá está trabajando en un oficio que le exige viajar mucho y que por eso se va tan a menudo, pero que su trabajo tiene que ser respetado». Al igual que hicieron sus padres con él, Bosé opina que «a los hijos no hay que mentirles nunca, aunque hay que saber cómo decirles las cosas». Habla de sus hijos con admiración y profundo cariño: «Ser padre es lo mejor que me ha traído la vida», ha dicho. En una ocasión contó que «los cuatro son dominantes y ninguno quiere ceder. Íbamos en el coche y pusieron una canción mía en la radio, ellos empezaron a mirarse, se dieron cuenta de que era yo quien cantaba, y Tadeo, que es el más espabilado de todos, dijo: “Papá, ¿tú cantas?”. Y le contesté que sí, que cantaba, pero que hacía otras muchas cosas».

Si Tadeo es el más espabilado, Ivo es de carácter más impulsivo. Miguel ha confesado que «es temible, si le pregunto qué es lo que más le gusta me dice sin dudarlo que “pegar”. Lo resuelve todo a castañazos». Telmo y Diego son los más tranquilos. Y los cuatro demuestran que son muy independientes.

Lucía Bosé, la madre del artista, pasa largas temporadas en Panamá cuidando a sus nietos. Allí la conocen como «la mamma», como la llamaban sus propios hijos cuando eran pequeños. Echando mano de la imaginación, en casa de los Bosé «panameños» el juego que más une a padre e hijos es disfrazarse de héroes, en su caso de «Los vengadores». Miguel es Thor; Diego, Iron Man; Tadeo es el Capitán América; Telmo, Spiderman, e Ivo es Hulk. Los chavales disfrutan muchísimo con la inventiva de su famoso papá.

La primera vez, y la única, que el cantante apareció en los medios de comunicación ejerciendo su condición de padre fue hace unos años en la revista colombiana «Jet Set», que publicó unas imágenes en las que aparecía con dos de sus hijos. En ellas se podía contemplar al artista empujando una de las sillas de los niños, mientras que la otra la llevaba un amigo suyo. Se podía apreciar con detalle el rostro de los pequeños. En España, la Ley de Protección del Menor obliga a pixelar sus caras, pero en Colombia no existe ninguna norma similar, y, por ello, las fotos de los mellizos Diego y Tadeo aparecieron ante el gran público, provocando un gran disgusto a su famoso papá.

REFUGIO ANTI PAPARAZZI

En Costa del Este es muy difícil, por no decir imposible, que se cuelen los paparazzi. Tanto la vigilancia privada como unidades móviles de la Policía Nacional patrullan las 24 horas por la urbanización. Hemos hablado con la oficina de Administración del barrio y amablemente contestaron que tenían prohibido facilitar datos sobre las personas que residen allí. Por eso eligió Miguel esa zona. No quiere que sus hijos vivan los efectos mediáticos que, según él, padeció en su infancia. Por eso, hasta ahora, optaba por el anonimato.