Marcos Seseña, el hombre tras la capa

Encabeza la cuarta generación de Capas Seseña y está decidido a hacer de esta prenda un icono del siglo XXI.

Marcos Sseña apuesta por modelos más cortos y actuales, buscando llegar a un público más amplio

Encabeza la cuarta generación de Capas Seseña y está decidido a hacer de esta prenda un icono del siglo XXI.

Si la tradición se cumple, Ramón García volverá a despedir el año con una capa Seseña. Y quizá en eso, en la tradición, es donde estaba el problema de una de las firmas más emblemáticas de Madrid.

Nacida con el cambio de siglo, en 1901, la familia Seseña lleva ya cuatro generaciones al frente de una tienda cuyo libro de visitas puede presumir de contar con más famosos que las paredes de El Hormiguero. Y no es broma: de Federico Fellini a Pío Baroja, pasando por Pierce Brosnan o Hillary Clinton (y lo que eso conllevó), las capas de este pequeño taller madrileño han viajado por todo el mundo y se ha convertido incluso en iconos de la cultura pop: Picasso fue inmortalizado por Irving Penn con una capa Seseña en uno de sus retratos más conocidos, Los Brincos las hicieron ye-ye y Camilo José Cela la vistió en la entrega del Nobel de Literatura.

Todo está muy bien para sentarse a contar historias y anécdotas, pero hay que adaptarse a los tiempos y en eso lleva inmerso Marcos Seseña (bisnieto del fundador de la casa, Santos Seseña) desde que en 2009 dejara su trabajo para tomar las riendas de este corcel pura sangre: «Sentí el peso de la tradición cuando decidí implicarme al cien por cien en el negocio, mucho respeto, pero esto no ha supuesto un peso como para impedir llevar a cabo mi proyecto», afirma. «Quería recoger todo lo que habíamos hecho bien en estos cien años y dejarme guiar por mis propias inspiraciones».

Colección cápsula

Esto tomó forma en 2014, cuando se presentaron en MFShow con una colección cápsula creada al alimón con una de las jóvenes diseñadoras con más talento de nuestro país: Marina Conde, de La Condesa. «Aquello fue la puesta en escena de todo», asegura Marcos. «Empezamos a vernos en mayo de 2013 para ver qué podíamos hacer, jugando muy en serio con su estilo y centrándonos en la mujer, y a partir de ahí yo también me puse a innovar». Y esto se traduce en una nueva imagen para la firma, un nuevo equipo (cuenta con una directora creativa, Paula Caballero) y una nueva web. Algo así como cambiar todo para que nada cambie porque, aunque pueda parecer extraño, la capa era una prenda que seguía funcionando: «Solíamos vender unas 800 al año, tanto para hombre como para mujer, pero éramos conscientes de que nuestro público iba desapareciendo y se basaba tanto en clientes de toda la vida como en gente que venía para cumplir el sueño de tener una capa como su padre o su abuelo», asegura el CEO de Seseña. «La capa es nuestro icono, gracias al cual hemos llegado hasta aquí, pero teníamos que relanzar la casa y eso pasaba no por ‘‘echarla’’, sino por incorporarla a una nueva etapa, dar un salto comercial, no dejar que se quedara como una pieza de museo y atrevernos a combinarla con modelos más modernos y conseguir atraer a un público muy de moda». A la vista de los resultados, lo han conseguido con creces: «Tenemos todavía mucho camino por recorrer, desde crear nuevos modelos a introducir algún elemento complementario a la prenda o trabajar más a fondo nuestro e-commerce, pero ya empezamos a recoger los frutos del proyecto. Alguna variante del modelo Alfonso está teniendo un éxito impresionante. Hemos invertido en imagen, en la nueva web y tirado de profesionales de la moda y eso se nota muchísimo». Han dado un salto cualitativo evidente que se aprecia rápidamente en modelos más cortos y actuales que incluso toman prendas como la bomber como referente. Un nuevo universo más actual pensado para el nuevo público al que pretenden llegar.

A esto hay que sumarle que Marcos Seseña no rema solo en este inmenso mar de la moda. La capa es un referente de las pasarelas internacionales y algunos de los nombres más grandes de la moda se han inclinado ante esta prenda. Basta recordar las primeras colecciones de Pier-Paolo Pizzioli y Maria Grazia Chiuri en Valentino o Domenio Dolce y Stefano Gabbana hace unas temporadas para descubrir cómo la silueta de la capa se imponía a nivel internacional y se convertía en toda una referencia: «Ver esas colecciones me sirvió para reafirmarme en mi propia idea», confiesa Marcos.