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Penelope Fillon: Cómo no ser Carla Bruni

La ultradiscreta mujer del candidato de la derecha francesa, conocida como la antítesis de la esposa de Sarkozy, abandona el segundo plano para lanzarse con su marido en la carrera hacia las próximas elecciones presidenciales de Francia

La ultradiscreta mujer del candidato de la derecha francesa, conocida como la antítesis de la esposa de Sarkozy, abandona el segundo plano para lanzarse con su marido en la carrera hacia las próximas elecciones presidenciales de Francia

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Las vidas de Carla Bruni y Penelope Fillon han discurrido en sentido inverso. Mientras la mujer del ex presidente de Francia Nicolas Sarkozy ha tenido que ir dejando de lado su vida pública para no hacerle sombra, la del actual candidato de la derecha para la presidencial, François Fillon, ha transcurrido siempre a la sombra, aunque ahora se ve obligada a salir a la luz pública para apoyar a su marido en la conquista de la presidencia de la República. Es así como los franceses empiezan a descubrir a cuenta gotas quién es Penelope Fillon, la ultradiscreta mujer que durante cinco años estuvo viviendo en el Palacio de Matignon cuando su marido era primer ministro.

Según la revista «Closer», es la «anti-Carla Bruni». Mientras que la italiana era conocida mundialmente antes de unir su vida a la del presidente gracias a su trabajo como modelo y cantante, Penelope Fillon se casó con un joven periodista que no había pensado en hacer carrera política. Siempre ha querido estar en un segundo plano y lo ha logrado. Cuando Fillon fue nombrado primer ministro en 2007 y le preguntaban cuál sería su papel, ella respondía que ninguno: «Cuando acabe la semana todo volverá a la calma y yo recuperaré mi vida normal. Quisiera que la gente siga sin reconocerme por la calle». De Penelope Fillon –apellidada Clarke antes de casarse– sabemos que tiene 61 años y que es de origen británico, concretamente de un pueblecito galo, Llanover, de unos 1.400 habitantes. Si su marido llega a habitar el Elíseo, será la primera vez que una británica ejerza de primera dama. Aunque no sería la primera extranjera, porque ese honor pertenece a la mujer de Sarkozy.

«No fue un flechazo»

Sarkozy conoció a Bruni en una cena parisina unas semanas después de su divorcio de Cécilia Attias. Cuentan que fue un flechazo y tres meses después ya estaban casados. Lo de Fillon y Clarke fue mucho más clásico. Se conocieron en 1974, cuando ella fue a Mans para estudiar francés. Según «The Mail», fue invitada a una cena en la que se encontraba él: «Estaba allí», cuenta Penelope, «pero no fue un flechazo». Ambos continuaron con sus estudios de Derecho, pero ella lo hizo en la University College de Londres y él en la Universidad de Maine (Francia), que luego cambió por la de Paris-Descartes. El matrimonio no llegó hasta seis años después, en 1980. Primero organizaron un matrimonio civil en la Sarthe y, más tarde, otro religioso en Llanover, en el País de Gales. De su relación nacieron cinco hijos: Marie (34), Antoine (32), Charles (30), Edouard (26) y Arnaud (15). Aunque el padre de Penelope prohibió a sus hijas cometer el mismo error que su hermana de casarse con un francés, una de ellas, Jane, hizo caso omiso y contrajo matrimonio con otro francés, hermano además de François Fillon.

Bruni no ha sido mujer de un solo hombre y tiene dos hijos: uno del filósofo Raphaël Enthoven y una niña de Sarkozy. Su carrera pasó a un segundo plano durante los años que residió en el Elíseo para no parasitar la campaña de las primarias a las que se presentara su marido. Sin embargo, Clarke no ha ejercido su carrera para poder vivir el día a día junto a sus hijos. Desde hace un tiempo ha decidido introducirse a su manera en la vida política como edil en el Ayuntamiento de Solesmes y en su currículum se presenta como «madre de familia». De hecho, la suya se instaló en Solemes, un pueblecito de 1.273 habitantes, para poder disfrutar de la vida lejos de la mundanalidad de París. «Hago todo lo posible para que permanezcan el mayor tiempo posible en su mundo de niños», contaba Penelope a la revista «Ouest-France». «No quiero que sean “los hijos del ministro” y deseo protegerlos de la críticas, a veces hirientes, que suele haber en política». Vivieron en Solemes hasta 2002, cuando ella decidió mudarse a París para facilitar la carrera de su marido, por entonces ministro en los gobiernos de Chirac. Y hubo que adaptarse: «No me niego a ir a los eventos mundanos, pero no es lo que más me gusta. Prefiero sentarme al fondo de la sala para observar y escuchar a los demás».

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35 años en la sombra

Pero en los últimos meses ha dado un paso adelante. Durante los días previos a las elecciones primarias se adivinaba su rostro entre el público que asistió al debate televisivo entre los candidatos y también aceptó convertirse en la madrina del movimiento «Las mujeres con Fillon», cuyo objetivo es promover el programa del candidato para las mujeres. «He permanecido 35 años a la sombra de mi marido», confiaba estos días, «pero lo que está en juego ahora es distinto: es la primera vez que François se lanza a la elección presidencial y que yo me lanzo verdaderamente con él en esta batalla». Quién sabe si la presencia de la «so British» Penelope Fillon servirá para crear una nueva entente cordial entre Francia y su enemigo de siempre, Gran Bretaña.

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