Pepe Navarro no quiere saber nada de su hijo Alejandro

«Me limito a pagar la pensión, pero sigo convencido de que no es mi hijo biológico», afirma el presentador tras cumplir éste la mayoría de edad el pasado martes

Pepe Navarro y su hijo Alejandro
Pepe Navarro y su hijo Alejandro

«Me limito a pagar la pensión, pero sigo convencido de que no es mi hijo biológico», afirma el presentador tras cumplir éste la mayoría de edad el pasado martes.

Ni se le esperaba ni se notó su ausencia. Ivonne Reyes y su hijo Alejandro, que cumplió 18 años el pasado martes, no echaron en falta a Pepe Navarro en la celebración familiar. Para la Justicia, el comunicador es el padre del muchacho. La sentencia firme de la Audiencia Provincial de Madrid, de 2 de febrero de 2012, otorgó la paternidad del joven a Pepe, tras negarse a someterse a las pruebas de ADN. Años más tarde, en marzo de 2017, el Tribunal Supremo rechazaba el recurso presentado por Andrea, hija de Navarro, en nombre de su padre, en el que se aportaba una prueba de ADN que demostraba que entre ella y Alejandro no existía el menor parentesco biológico.

Pepe Navarro nos dice que «no tengo la menor intención de entrar en guerras mediáticas, ni voy a hablar de ese chico... Me limito a pagar la pensión estipulada de casi 900 euros al mes y punto, pero estoy convencido de que Alejandro no es mi hijo biológico». Se refiere a que, a pesar de que la Justicia le adjudique la paternidad, lo que cuenta para él es el recurso presentado por Andrea.

El joven, aunque antaño tuvo algún tipo de relación con Marlo, otro de los hijos de Pepe Navarro, parece haber roto el vínculo completamente, por lo que no recibió llamadas de felicitación del resto de sus hermanos el día de su cumpleaños. Un amigo común de la pareja, A.M., que conoce bien la historia que hubo entre el periodista y la presentadora en su momento, desvela que, «digan lo que digan, Pepe no tiene el menor interés por conocer al hijo de Ivonne. Se arrepiente de no haberse hecho las pruebas de paternidad cuando se las pidieron en el juzgado porque se habría evitado todos estos años de juicios y el pago de la pensión. En este sentido, fue tonto al ignorar las citaciones. No sabía lo que se le iba a venir encima». Esta misma semana se ha publicado que Navarro estaría dispuesto a quedar con Alejandro para contrastar los ADN de ambos y aclarar de una vez por todas si existe o no parentesco entre ellos. Pero es poco probable que se haga realidad tal iniciativa. Otra ex mujer de Navarro, Eva Zaldívar, declara que «deberían hacerlo y así acabaría este asunto tan delicado...».

Es curioso que, pudiendo cambiar sus apellidos, Alejandro no haya querido «adoptar» el Navarro que le corresponde por ley. Ivonne afirma que «tiene muy claro quién es su padre, nunca lo dudó desde que se enteró de su identidad, pero también es consciente de que he sido padre y madre durante toda su vida. Nunca me dijo que quisiera ponerse de primer apellido el suyo». Así pues, Alejandro Reyes Torres, a decir de uno de sus amigos, «es un chico muy maduro para su edad, lleva años viviendo en primera persona el problema que enfrenta a sus progenitores y desde que supo quién era su padre lo pasó muy mal porque en el colegio todos trataban el asunto con risas. Había días que era incapaz de ir a clase».

Sin ánimo de ser un personaje

Si comparamos físicamente a Alejandro con sus padres es evidente que su parecido es total con la línea materna, no se aprecian rasgos paternos. Incluso ha heredado la tez morena de Reyes. Por lo que nos cuenta una amiga de la venezolana, «Ivonne tiene mucha suerte con su hijo, nunca le ha dado el menor problema, es buen estudiante, discreto, no quiere convertirse en un personaje público. En ese aspecto, se parece mucho a Andrea Janeiro Esteban, la hija de Belén. Creo que le han hecho una oferta para hablar por primera vez en una revista, pero me extrañaría que la aceptara. Siempre nos ha dicho que su intención es mantenerse al margen de los medios de comunicación y seguir llevando una vida normal». Su madre tampoco tiene intención de influir en el joven para que «venda» su verdad. Aunque la oferta es lo suficientemente cuantiosa como para estudiarla.

El viernes Alejandro celebró con su madre, su tía Clairet, el resto de la familia y un reducido grupo de amigos una pequeña fiesta por su 18 cumpleaños.