Un vestido de 2.000 euros que se agotó en una hora

Tras su aparición en la Convención Republicana, Melania Trump se convierte en la nueva «influencer» de moda.

Tras su aparición en la Convención Republicana, Melania Trump se convierte en la nueva «influencer» de moda.

No sólo el discurso de la mujer de Donald Trump en la Convención Republicana de Cleveland ha captado esta semana los titulares, por plagiar, en parte, al pronunciado por Michelle Obama en la Convención Demócrata de 2008. También porque la eslovena ha engrosado la lista de «primeras damas» «influencers» de moda que logran colgar en cuestión de horas el cartel de «sold out» de sus «outfits». Ya ocurrió con el vestido color mostaza de Narciso Rodríguez que eligió la mujer de Barack Obama para el último discurso sobre el Estado de la Unión. Agotado en tiempo récord. Lo mismo sucede con muchas de las prendas que elige la duquesa de Cambridge, Kate Middleton. En el caso de Melania Trump, el vestido que lució en Cleveland se agotó en apenas una hora en la tienda «on-line» Net-A-Porter, a pesar de su precio: 1.898 euros. Se trata del modelo Margot de la diseñadora serbia Roksanda Ilincic. Un vestido que algunos han calificado como de novia por su color blanco (y porque la marca lo vende como parte de su colección nupcial, destinado a «una novia moderna»), con volantes en las mangas de corte francés y silueta lápiz, y, sorprendentemente, sin escote, algo poco habitual en la sensual mujer de Trump. Aunque la cremallera de la parte trasera le daba el toque «sexy». Completó el «look» con unos zapatos de Christian Louboutin, en color «nude» y con tacones de 12 centímetros.

Quizá por su pasado en el mundo del modelaje, ella misma es su propia estilista, por lo que la elección del vestido, que compró «on-line» puesto que la diseñadora tiene su base de operación en Londres, recayó por completo en sus manos. Aunque haya dejado qué desear en cuanto al discurso, el vestido sí que fue un acierto: eligió un color que denota pureza de intenciones y un estilo conservador, como las políticas de su marido, pero con algo de riesgo (de nuevo, la cremallera de la espalda). Eso sí, despertó algún descontento que la mujer del defensor de lo americano eligiera a una diseñadora extranjera para una ocasión tan significativa.

De ganar Trump las elecciones, Melania no sería la primera ex maniquí en pisar la Casa Blanca, ya que Pat Nixon y Betty Ford también lo fueron. Ni tampoco la primera en utilizar los diseños de Roksanda: Kate Middleton llevaba un modelo suyo en Wimbledon hace unas semanas y la esposa de David Cameron, Samantha, también la eligió para el día en que se fue de Downing Street con su familia. De hecho, ni siquiera en términos de moda se ha desligado de Michelle Obama, quien ha lucido varios vestidos de la serbia en sus años como primera dama. Y, valga decir, ha optado por modelos más arriesgados y divertidos –como los de estilo «color block» por los que se conoce a Ilincic–, que el que prefirió Melania.

Largas piernas

Nacida en 1970 en Sevnica, un pequeño pueblo de Eslovenia, Melanija Knavs tuvo contacto con el mundo de la moda desde muy joven, cuando su madre abandonó su labor de recolectora de cebollas en la granja familiar para trabajar en la fábrica de telas del pueblo. Le gustaba que sus hijas fueran impecablemente vestidas. Quería que impresionasen a todo el que las viese pasar. Melanija, que siempre había sido delgada y alta, eligió pronto una carrera como modelo que la llevara lejos de su pueblo. Viajó primero a Ljubljana, donde estudió Arquitectura, y luego a Milán y París. Fue descubierta con diecisiete años por el famoso fotógrafo de la antigua Yugoslavia Stane Jerko, de 79 años, quien reconoce que le llamaron la atención sus largas piernas y su precioso pelo. Kerko asegura que de no ser por su timidez habría llegado a ser una «top».

Fue la época en que cambió su nombre por el de Melania Knauss. Cuando conoció a su esposo en una fiesta de la Fashion Week celebrada en el Kit-Kat Club de Manhattan, solía decir que era de Austria. Era más práctico que explicar dónde estaba Eslovenia. En 2004 se comprometió con Trump, 24 años mayor que ella. En 2005 se casaron en Palm Beach (Florida) y su boda se publicó en todos los medios de comunicación. Resaltaron su vestido de Christian Dior de 200.000 dólares y su tarta de Grand Garnier, cubierta por 3.000 rosas, y de alrededor de 25 kilos de peso. El secreto de su matrimonio con el magnate es que nunca ha intentado cambiarle. Ambos son muy independientes. Incluso económicamente: Melania tiene su propia crema «anti aging», a base de caviar y vitaminas. También sus líneas de joyas, «Melania Timepieces» y «Fashion Jewelery». «Hacer piezas que todas las mujeres del mundo puedan disfrutar y ofrecerles joyas con las que mimarse –pero todo por debajo de 200 dólares–, es algo con lo que disfruto», indicó en «Entertaiment Tonight» la candidata a primera dama. Tras el revuelo que ha causado con su vestido Roksanda, no sería extraño que la «entrepreneur» contemplara lanzar también una línea de ropa.