Núñez Feijóo: «Ser honesto es la mejor lección que me enseñaron mis padres»

Alberto Núñez Feijóo. Presidente de la Xunta de Galicia.. Nació y creció en la pequeña aldea de Os Peares y dice que de no ser por eso hoy no estaría en política.

Aún tiene pendiente hacer entero el Camino de Santiago. A pesar de los momentos difíciles, dice que defender los intereses generales «siempre merece la pena»

De niño pasaba horas estudiando en la tienda de ultramarinos de su abuela. Ejerce de gallego a los cuatro vientos y su coche y su ropa son «made in Galicia». Hay quien ve en él la esperanza del PP, aunque Feijóo reconoce que hay una generación que sobrepasa su juventud. Busca la centralidad. Ha destacado como buen gestor también en los momentos más difíciles. En su tierra dicen que es un gallego «de todas partes».

–Los gallegos siempre responden a la gallega. ¿En verano se mojan? –Los gallegos somos los que más agua tenemos en nuestro territorio de España y, por tanto, podemos decidir si nos mojamos en agua dulce, en agua salada o, si por el contrario no merece la pena mojarse.

–¿Qué diría el niño que fue del hombre que es ahora?

–Creo que el hombre es un niño grande y sigo teniendo las mismas utopías. Le diría... «lo hemos conseguido».

–¿Cuál es la mejor lección que le enseñaron sus padres?

–Ser honesto.

–¿Por qué se quitó la gomina?

–Porque tengo menos pelo. Me asesoró una peluquera. Siempre he sido fiel a los peluqueros. Cuando llegué a Madrid me seguía cortando el pelo en Galicia. Cuando me fui a Galicia me seguía cortando el pelo en Madrid. Pero no era gomina, era otra cosa, tenía dificultades para peinarme.

–¿Ha purgado su pecado de dar el voto en el 82 a Felipe González?

–Sí, pero creo que un chaval de mi edad en 1982 lo lógico era que votara a González, y lo sigo pensando. Es la grandeza de mi partido, que a pesar de no votar a Fraga cuando se presentó por primera vez luego fui su vicepresidente. Un partido moderno es aquel que acepta entre sus máxinos dirigentes a alguien que votó a otro.

–Fraga le dijo a Rajoy: «váyase a Madrid, aprenda gallego y cásese». ¿Qué consejo le dio a usted?

–Sólo el último.

–Había una canción que decía: «Hay un gallego en la Luna...». ¿Siempre llegan tan lejos?

–Siempre. Han llegado a Cuba; la niñera del hijo de John Lennon, en la época de los Beatles, era gallega; tenemos gallegos muy importantes en el Vaticano; el fundador del primer partido de centro derecha, Fraga, era gallego; el presidente del Gobierno también... No está mal.

–¿A usted a dónde le gustaría llegar?

–No tenía previsto llegar a la presidencia de la Xunta la primera vez que me presenté y una vez que hemos llegado lo hemos mantenido una segunda. Nunca les pagaré a los gallegos a dónde me han permitido llegar.

–¿Y qué haría un gallego en la Luna?

–Seguramente descubrirla.

–Compañero de facultad de Jósé Blanco... ¿Seguro que iban a la misma clase?

–Digamos que José Blanco coincidió en primer curso conmigo, pero no tengo por qué chivarme no vaya a ser que sus padres le riñan por algo.

–Dicen que no se le puede poner diques al mar... ¿Qué hacemos con las mareas?

–Por eso llevamos muchos siglos observando las mareas, y estas suben y bajan.

–¿Y qué puede hacer el PP?

–Seguir gobernando, explicarse mejor e implicar a los ciudadanos. Hemos hecho muy bien la primera, regular la segunda y no hemos sido capaces de implicar a la mayoría que nos ha votado en la tercera. Esto nos queda por hacer en estos meses.

–¿Se mantiene en que no es el recambio de la Secretaría general?

–Sí, pero es que yo no sé quién ha dicho eso. Rajoy no, la secretaria general tampoco, y yo tampoco. Y somos los tres afectados por ese comentario...

–¿De qué siente morriña?

–De Galicia, siempre de Galicia.

–Meigas haberlas haylas. ¿Ha acudido alguna vez a ellas?

–No, yo dejo que ellas acudan a mí.

–¿Cree que hay algún brujo que conjure contra el PP?

–No, el PP depende de sí mismo, no es fácil porque tenemos que ganar a todos, pero es un partido como cuando uno va de primero en la liga, depende de sus propios resultados.

–¿Se encomienda al Apóstol?

–Soy vecino del Apóstol y eso es un privilegio. Según abro la cortina de la presidencia de la Xunta lo primero que veo es la catedral y también lo último cuando la cierro.

–A usted que le gusta el footing, ¿no estará pensando en esprintar y hacer coincidir las gallegas con las generales?

–La verdad es que no. Mi footing es aprobar la ley del suelo, las cifras globlales del presupuesto, que Galicia tenga una presencia en España...

–¿Por qué o por quién suenan las gaitas ahora?

–Por todos aquellos que quieran a Galicia.

–¿No le preocupa que ahora alguna gaita en su tierra quiera sonar al son de la música de los desafíos de Mas?

–No, Galicia siempre ha sabido muy bien qué ha querido. Hay distintas sensibilidades y distintas opciones, pero la acción mayoritaria de los gallegos es que la gaita suene en toda España. Y si es posible, Carlos Núñez, Susana Seivane y Cristina Pato llevan las gaitas por todo el mundo.

–¿Por qué los gallegos veranean siempre en Galicia?

–Lo que no me explico es por qué no hay españoles que aún no veranean en Galicia...

–Nace en tierra de boinas, vive en la de birretes... ¿Ahora de qué es?

–Aprendí que lo de la boina y el birrete no era más que una estrategia basada en datos falsos. Soy de una familia humilde, viví en una aldea muy pequeña y aprendí mucho de ello. Si no hubiera nacido donde nací, no estaría aquí.

–Dice Abel Caballero, alcalde de Vigo, que en su tierra se hace la «nueva política». ¿La suya?

–Yo creo que las políticas una parte se hacen en Europa, otra en los estados miembros, otra en las comunidades, otra en la administración local y otra en los barrios y aldeas. La política se hace en los intereses generales y una aldea los tiene, como los tiene una gran ciudad.

–¿Es suficiente con la economía y el miedo para despertar al votante dormido?

–¿El miedo? No, pero eso lo dicen los que siempre hablan de que el PP representa al miedo y la falta de libertades y lo rancio.

El lector

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