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Hacia dónde nos lleva «Pokémon Go»

Nichole Nerdy es el pseudónimo de una mujer de Texas, Estados Unidos, que lleva semanas haciendo Pokémon «reales» con crochet y escondiéndolos en su ciudad natal. En su página de redes sociales enseña los patrones para hacerlos y cada vez son más los fanáticos que buscan con tanto ahínco las criaturas virtuales como las creaciones de Nichole. Todo esto comienza a mostrar la primera laguna del juego éxito del verano (de la década?): ¿Y luego qué? Una vez que todos los bichos hayan sido capturados, ¿qué ocurrirá? Si la respuesta es más bichos, la pregunta sigue pendiente. Si bien los videojuegos clásicos nunca responden a la incógnita del qué ocurrirá luego, sí tienen una historia o nuevas complicaciones y elementos. Y en eso falla «Pokémon Go».

Ya hay marcas que han comenzado a utilizar la misma técnica para sus negocios o que lo harán en breve. Disney es una de ellas y su objetivo es crear un juego similar, pero dentro de sus parques temáticos, no sólo con los personajes clásicos, que podrán atraer a los más pequeños y a algún fanático, sino también con los de la factoría Marvel, destinados a seducir a los mayorcitos.

El problema es que siguen sin responder a la pregunta clave. Filtraciones desde Niantic Labs (la empresa que ha desarrollado el juego) han mencionado la intención de que los jugadores más avanzados puedan personalizar los pequeños monstruos. Pero la idea de Nichole es más interesante. ¿Y si en lugar de buscar los Pokémon, el futuro del juego fuera huir de ellos? Ya se han capturado todos, ahora nos han invadido y persiguen a los jugadores según qué tipo de entrenador sean y los Pokémon más habituales en sus jugadas. En ese instante comenzaría a convertirse en un juego de rol, con una historia en la que los jugadores podrían aportar no sólo su localización, sino también argumentos y tramas. Sería el hijo de Pokémon y Walking Dead. Y en ese momento sí que entrarían las marcas con mayor fuerza: gimnasios para que los humanos huyan de los Pokémon, moda para identificarse con uno de los colores del juego, accesorios para aumentar la jugabilidad (pulseras alerta, GPS específicos, etc.) o centros comerciales con rutas de tiendas seguras... El reverso de la caza Pokémon tendría una mejor forma de escapar de ellos. En la reciente Comic-con, John Hanke, director de Niantic, afirmaba que «El juego ha sido creado para llevar a la gente a hacer actividad física y a conectarse con su comunidad, con su barrio. No queríamos hacer una app de ejercicios». Con esto en mente, lo lógico sería que el próximo paso fuera hacer algo por la comunidad, no s´plo conectarse. Con esto en mente, la idea sería que, para huir de los Pokémon, bastaría cambiar el paisaje de ciertas áreas de nuestra zona de residencia, volviéndolas más habitables, etc.

Eso nos daría mayor proyección y nos encumbraría en el escalafón. Y ya sabemos que los niños son capaces de ordenar su cuarto por unos cuantos Pokémon.