Una medalla de oro con el internet de las cosas

El uso de información de dispositivos, tejidos inteligentes y demás «gadgets» está revolucionando el mundo del deporte a pasos agigantados

En la Universidad de Loughborough probaron acelerómetros en los bañadores
En la Universidad de Loughborough probaron acelerómetros en los bañadores

Actualmente, las principales compañías de investigación de mercado y de tecnología (Cisco, IDC o Gartner) aseguran que el número de dispositivos conectados a la red está por encima de los 10 mil millones. En los próximos JJ OO el número se triplicará, siendo muy pesimistas y puede llegar a los 50.000 millones según las predicciones más favorables. Esta tendencia sin duda cambiará el entrenamiento y el desempeño de los deportistas, primero en los de élite y luego en los «amateur».

Este año hemos empezado a ver cómo, tímidamente, el Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) ha comenzado a irrumpir en diferentes eventos. En el Tour de Francia, por ejemplo, las ruedas de muchos ciclistas llevaban pequeños GPS que señalaban sus progresos y su posición en el pelotón.

Por su parte,el profesor Paul Conway, del Instituto de Tecnología del Deporte de la británica Universidad de Loughborough, ha utilizado el IoT en la piscina. Los bañadores de los nadadores analizados estaban equipados con acelerómetros y giroscopios que permitían medir el tiempo, la velocidad y la aceleración de los nadadores. Además, el uso de microsensores permitió realizar un análisis en 3D de los movimientos del nadador, con información sobre el desplazamiento real del agua con cada brazada. De acuerdo con Erasmus Holm, director de marketing de Stibo Systems, «actualmente, la mayoría de los atletas profesionales cuentan con algún tipo de dispositivo, ya sea un «smartwatch», un sensor incorporado en su ropa o alguna herramienta específica para conocer su rendimiento. Precisamente, el poder del ‘‘Internet of Things’’ reside en que ofrece datos exactos y en tiempo real, que miden factores como la velocidad, la distancia, los movimientos o la aceleración. Todos estos datos son analizados por entrenadores y preparadores físicos, quienes los utilizan para poder planear el progreso del atleta y cambiar las tácticas que no están resultando efectivas». ¿Qué permiten conseguir estos sensores? Por lo pronto, la gestión de toda la información obtenida ha reducido las lesiones del equipo de fútbol noruego Rosenborg BK en un 50%. La tecnología IoT también permite personalizar los entrenamientos de cada atleta para que sean lo más eficientes posible, teniendo en cuenta no sólo sus habilidades, sino los diferentes entornos en los que entrena (superficie, altitud, alimentación, etc.).

Pero la obtención de datos no se limita sólo a los deportistas, también se recopila información de las instalaciones donde entrenan. La conjunción de ambos parámetros, deportista y terreno, permite averiguar en qué puntos el atleta ha conseguido el máximo rendimiento y en dónde puede mejorar. Un ejemplo claro de esto podría ser la natación. Cuando los nadadores giran en cada vuelta, tienen 15 metros como máximo para permanecer bajo el agua (donde se desplazan más rápido). Averiguar la profundidad exacta de cada nadador puede aportar unas centésimas extra, justo la diferencia que le dio el oro a Mireia Belmonte en 200 mariposa, apenas tres centésimas menos que su rival australiana.