Jaime Cantizano, en tierra de elefantes

El presentador elige este viaje al «gran desconocido del África turística».

Ataviado con unos prismáticos, Cantizano observó con ellos al horizonte de las llanuras y la cima de las montañas
Ataviado con unos prismáticos, Cantizano observó con ellos al horizonte de las llanuras y la cima de las montañas

El presentador elige este viaje al «gran desconocido del África turística».

No lo duda ni un instante: «Siempre me ha gustado viajar y he tenido la suerte de hacerlo mucho, pero hasta la fecha, me quedo con un viaje que hice a Mozambique hace ya 14 años». Mucho ha llovido desde entonces. Con una amplia trayectoria en radio y televisión, actualmente conduce el magazine «Por fin no es lunes», que se emite en Onda Cero los fines de semana, programa que compatibiliza con su trabajo como presentador en «Original y copla», de Canal Sur, pero lleva en la mochila años de experiencia en multitud de formatos televisivos que siempre ha solventado con éxito. En cuanto a su vida personal, el mundo se paró para él justo hace un año, cuando nació su primer hijo, Leo, por gestación subrogada. Tecla de reinicio y ritmo de vida nuevo. Los destinos a los que viaja estarán ya siempre supeditados al pequeño. Pero insiste en que aquel viaje que hizo a Mozambique dejó un poso especial en su recuerdo. «Mozambique era entonces un país que acababa de salir de una guerra civil y no estaba dentro del circuito de destinos populares para hacer turismo. Sin embargo, ya algunos decían que podía llegar a serlo y acertaron. Fue una gran sorpresa. Dos semanas magníficas. Un auténtico descubrimiento, porque se sabe muy poco de Mozambique. Fue colonia portuguesa y te sorprende la capacidad de comunicación que tienen los habitantes de aquel país». Con la dificultad que entraña resumir un viaje tan especial, Jaime rescata algunos recuerdos: «Hice selva una semana y la otra la dediqué a recorrer islas, hacer submarinismo, pesca... Fue perfecto. Recomendaría, por un lado, el archipiélago de Bazaruto, que es la mayor reserva marina que hay en el Índico. Y, por otro lado, el archipiélago de las Quirimbas, hasta donde solo se puede viajar en aviones muy pequeños. Son islas que no tienen nada que envidiar a las de catálogo paradisíacas. Todo lo contrario. Al no estar saturadas, especialmente hace 14 años, resultan aún más salvajes y espectaculares. En cuanto a detalles concretos, recuerdo que también acampamos a orillas de un río en plena selva y una de las noches escuchamos un sonido muy fuerte que nos sobresaltó: era un elefante rascándose contra uno de los árboles que estaba pegado a nuestra tienda. Te impresiona mucho, pero formaba parte de la experiencia y era habitual que los elefantes se acercaran de noche a las tiendas. Estaba tan bien organizado y había tanta seguridad que no pasamos miedo, dormíamos tranquilos. Sigo pensando que Mozambique es el gran desconocido de la África turística. Imagino que en 14 años ya habrá avanzado muchísimo y no descarto volver. Aunque, sinceramente, mi gran viaje pendiente, de esas recompensas que uno se da así mismo en la vida, es irme un mes a conocer Australia y Nueva Zelanda, sobre todo Nueva Zelanda. Es mi viaje soñado. Sería un regalo perfecto». Lanzado está. Que los amigos tomen nota. Nunca es tarde para empezar a hacer hucha.