¿Por qué existe el sexo?

Las distintas teorías apuntan a la necesidad de combinar el ADN como el origen del sexo entre seres vivos, tras millones de años de reproducción espontánea.

Las distintas teorías apuntan a la necesidad de combinar el ADN como el origen del sexo entre seres vivos, tras millones de años de reproducción espontánea.

El estudio de la vida nos demuestra que durante más de 2.500 millones de años los animales y plantas se reproducían asexualmente. No necesitaban padre ni madre: su ADN se duplicaba de manera espontánea y producía ingentes cantidades de individuos idénticos ¿Qué pasó para que hoy prefieran la reproducción sexual?

Hay una hipótesis conocida como la Reina Roja, según la cual el sexo surgió como defensa de los organismos vivos ante la amenaza de los parásitos y los virus. El nombre de la teoría procede del episodio de Lewis Carrol en el que la Reina Roja le explica a Alicia cómo ha de correr todo lo rápido que pueda para permanecer en el mismo sitio. En biología se sabe que los parásitos están constantemente desarrollando nuevas formas de atacar a sus huéspedes, que han de evolucionar todo lo deprisa que puedan para evitar ser invadidos.

En una población de clones idénticos, los parásitos tienen muchas ventajas. Basta con que descubran la llave de entrada a un organismo para colonizar inmediatamente el resto de individuos. Las especies que se reproducen por autoclonación son muy vulnerables. Una estrategia para evitar tal amenaza sería recombinar los genes miles de veces para conseguir una variedad genética capaz de despistar al invasor. Cada nuevo individuo será distinto al anterior. Es decir, la especie correrá más deprisa que los virus y parásitos mortales. Y el único modo conocido de lograr este cóctel de ADN es mezclando por partes iguales y de forma azarosa la mitad del código genético de un padre y la otra de una madre. Cuando los hijos repiten la operación y luego los nietos, durante miles de generaciones, el resultado es una segura y próspera diversidad. La naturaleza desarrolló una manera ineludible de que los seres vivos combináramos nuestros ADN una y otra vez: la necesidad de aparearnos para procrear. El sexo ha permitido que el mundo esté lleno de seres complejos. Sin él, es probable que en la Tierra solo existieran algunas especies de bacterias.

¿Cuándo empezó el ser humano a fabricar queso?

En los años 70 del siglo pasado, el arqueólogo de la Universidad de Princeton (Estados Unidos) Peter Bogucki hizo un sorprendente descubrimiento: en unas excavaciones de poblaciones de más de 7.000 años de antigüedad en Polonia, desenterró un objeto similar a los filtros para fabricar queso que se usaban en las casas desde la Edad Media y hasta la actualidad. Además, en el entorno había abundantes restos fosilizados de ganado vacuno. La prueba más concluyente, sin embargo, fueron los análisis moleculares que mostraron que el artilugio estaba impregnado de proteínas lácteas curadas. El ser humano ya hacía queso, al menos hace 7.000 años.

¿Por qué el agua de botijo está más fría que la de otros recipientes?

Mantienen el agua fresca en condiciones de mucho calor ambiental. Lo hacen porque trabajan de manera similar a la piel humana. Su superficie de barro es porosa, así que algunas partículas del agua del interior pasan a través de sus paredes. El agua, en contacto con el tórrido ambiente veraniego, se evapora y extrae calor del interior del recipiente. Los botijos sudan. Cuando un líquido se evapora pasa de ese estado al gaseoso y en ese trance pierde energía. La pérdida de energía genera pérdida de calor. El sudor del botijo enfría sus paredes y el líquido que contienen.