Tengo un diésel: ¿qué hago con mi coche?

Confesar que tu coche tiene un motor diésel no es tarea fácil. En pocos años han pasado de ser los más populares del mercado a estar muy mal vistos por ser altamente contaminantes. Y lo cierto es que son más perjudiciales para el medio ambiente que el resto, especialmente los motores de vehículos antiguos. Los propietarios van concienciándose de esta realidad ya que hace dos años la matriculación de diésel era del 75% de los vehículos y ahora ha bajado hasta el 37%.

A los diésel, la puntilla se la han dado las palabras de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que hace unas semanas dijo que estos propulsores «tienen los días contados. Durarán más, durarán menos, pero sabemos que su impacto en partículas y el aire que respiramos es suficientemente importante para ir pensando en un proceso de salida». Fue entonces cuando definitivamente el propietario de un diésel se preguntó, ¿qué hago con mi coche?

Pues lo primero, pensar que no estás solo. En la actualidad, en España hay casi 18 millones de vehículos diésel. Por lo que es lógico pensar que su retirada será gradual y a medio plazo.

Lo segundo, recordar el año en el que te lo compraste. Respirarás más o menos tranquilo dependiendo de qué año sea tu coche. Los diésel matriculados a partir de 2014 cumplen la normativa Euro 6, por lo que se considera que su nivel de emisiones de gases es parecida a sus colegas de gasolina. Estos vehículos son etiqueta C, dentro de los distintivos medioambientales que la DGT creó para clasificar los coches dependiendo de su grado de contaminación. La etiqueta C es la más limpia después de la 0 emisiones y la ECO. Pero si tu coche está matriculado antes de 2006 no cuenta con ninguna etiqueta medioambiental con lo que, a medida que vayan pasando los años, tendrá más restricciones de circulación, especialmente en las grandes ciudades.

Actualmente, en Madrid, el protocolo anticontaminación prevé prohibir la circulación y el estacionamiento en el centro de coches que no tengan distintivo en días de alta polución. Además, a partir de 2020 no podrán estacionar en la llamada almendra central. Barcelona tiene medidas parecidas y en Europa la tendencia es igual. En París y en Bruselas se prohíbe la entrada a vehículos diésel anteriores a 1997 y esta normativa se irá endureciendo en los próximos años.

Con toda esta información, puedes decidir vender tu coche y comprar otro más amigo del medioambiente. Si es así, ten en cuenta que su valor ha caído en el mercado de segunda mano debido, precisamente, al miedo de no poder circular con él en un futuro cercano. Solo queda esperar un plan especial del Gobierno para que su retirada sea un poco menos dolorosa para el bolsillo de sus propietarios.

Radares que miden la contaminación

Ni miden la velocidad, ni multan. Son radares ecológicos que velan por el medio ambiente. Forman parte de un proyecto europeo llamado Life Gystra, realizado en colaboración con CARTIF, el centro tecnológico de Valladolid. Estos radares miden la contaminación que emite un coche en tiempo real. Gracias a sensores remotos y al uso de infrarrojos y ultravioletas, el radar sabe la cantidad de hidrocarburos, monóxido de carbono, NO, NO2 y partículas que emite cada coche.

Este tipo de radar ya funciona en Madrid en periodo de prueba. No tienen finalidad recaudatoria, únicamente informativa. El propietario del vehículo que contamina más de lo normal no será multado. Se trata de detectar coches con averías o cuyos filtros hayan sido trucados. Se informará al propietario para que repare la anomalía del vehículo. Eso sí, el episodio de alta contaminación queda asociado a la matrícula del coche, para comprobar que se ha arreglado. Y si esto no ocurre, podría haber sanciones en el futuro.

Océanos más limpios, personas más concienciadas

Ocean Iniciatives es un programa de voluntariado de la Surfrider Fundation Europe para organizar y apuntarse a recogidas de basura en las playas, lagos, ríos y fondos marinos de Europa. Un solo gesto puede suponer un gran avance porque las recogidas no solo ayudan a cuidar y limpiar el entorno natural, también conciencian a la gente que participa en ellas y dan pistas del tipo de desechos que se arrojan para futuras investigaciones y poder llegar al origen del problema. Así, se avanza en la evolución de la legislación europea.

A través de su página web, www.initiativesoceanes.org, todas las personas que quieran pueden apuntarse a una recogida ya organizada o proponer una nueva. La fundación ayuda a cada recogida con material educativo que sensibiliza a la población.

En 2017, Surfrider Fundation Europe organizó 1.148 actividades en toda Europa, limpió 42.286 kilómetros y recogió 18.698 bolsas con basura marina. Unas cifras nada desdeñables.