Pronovias: un desfile a espalda descubierta

El Museo Nacional de Arte de Cataluña acogió el impresionante «show» de la firma, inspirado en la fuente de los deseos, que culminó con una fiesta.

Las siluetas sirena y los escotes fueron la nota dominante en esta imprescindible cita anual
Las siluetas sirena y los escotes fueron la nota dominante en esta imprescindible cita anual

El Museo Nacional de Arte de Cataluña acogió el impresionante «show» de la firma, inspirado en la fuente de los deseos, que culminó con una fiesta.

Pronovias hace su gran desfile anual en Barcelona, como deferencia a su cuna natal, pero no cabe duda de que su vocación es internacional. No solo porque la mayoría de los 2.000 invitados de los cinco continentes que llenaron el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) eran extranjeros ataviados con sus mejores galas, si no porque en su «front row» se sentaban celebridades de apellido internacional y la nota de prensa, posada en los asientos, también fuera para practicar el inglés. El día anterior había estado jarreando en Barcelona y la noche que tocaba cerrar la Barcelona Bridal Week con el desfile de la firma catalana se obraba el milagro, cielos despejados. Cuidado con lo que deseas porque se cumple, y así fue. De ahí que casi todo en esa noche de propuestas nupciales fuera «wish» (deseo en inglés).

Los Mercedes negros de las celebridades fueron llegando en riguroso orden y los autobuses del resto de invitados en filas también ordenadas. Apenas les dio tiempo a los extranjeros para hacerse los «selfies» en ese escenario de la Feria de Barcelona, con sus fuentes iluminadas y la Ciudad Condal a nuestros pies. Había que tomar asiento porque el show comenzaba sí o sí a las nueve de la noche en punto.

Es costumbre que Alberto Palatchi tire la casa por la ventana en este desfile, de ahí que al entrar en la inmensa sala principal del MNAC uno se espere cualquier cosa, pero siempre inconmensurable. Como así fue: habían reproducido un Paseo de Gràcia, una de las calles principales de la ciudad, a modo de pasarela, con sus farolas, su pavimento hexagonal e incluso una enorme fuente blanca, con sus chorros de agua y ahí nos esperaba la familia para darnos la bienvenida, el patriarca con el delfín, Alberto jr., que a sus 24 años ya lleva más kilómetros a sus espaldas que un piloto de Iberia a punto de jubilarse. Para lucir los trajes de la gama alta de Pronovias, Atelier2018, contaban con tres Ángeles de Victoria’s Secret: Romee Strijd, Martha Hunt, Cindy Bruna y con la top Bregje Heinen, que no es Ángel porque ella no querrá. En unos 35 minutos vimos las cuarenta y cuatro propuestas en organza, mikado de seda, bordados de chantilly, pedrería, crepe y seda chichón. Todo salpicado de gotas y reflejos de agua. De ahí la fuente de los deseos. Mucha silueta sirena, escotes hasta el ombligo y espaldas transparentes. Gracias a la corriente aperturista del Papa Francisco, estas novias podrán entrar en el recinto sagrado sin necesidad de cubrirse con un abriguito. Una vez terminado el desfile hubo fiesta en un cabaret con los artistas del Lío de Ibiza. Había corralito para Vips, pero Inés Rosales, la mujer de Paquirrín, ni lo pisó, ella se mezcló y disfrutó. Seguro que si Susana Gallardo, la ex mujer de Alberto Palatchi, hubiera estado allí, habrían formado pareja de baile porque siempre es el alma de todas las fiestas. Aunque la procesión, para Inés, iba por dentro «Francisco esta vez sí se está tomando en serio lo de cuidarse, los problemas de gota le tienen bastante preocupado», confesó. Ella estaba disfrutando en su ambiente, pues no olvidemos que es modelo y además, reconocía «que mi suegra (Isabel Pantoja) está feliz con sus nietos, es una abuelaza».