Airoso Verano

La muerte de Juan Gabriel ha provocado que el nuevo disco de Isabel Pantoja cobre aún más interés.

La tonadillera Isabel Pantoja
La tonadillera Isabel Pantoja

La muerte de Juan Gabriel ha provocado que el nuevo disco de Isabel Pantoja cobre aún más interés.

Airoso y no porque paseara, corriera, arrasara acompañado de la flor de la canela; es porque este verano, sobre todo en la costa de Cádiz, el Levante era una verdadera tormenta tropical. No han sido pocos los veraneantes que han tenido que ir a por sus pelos a Tánger. Claro que quién encuentra unos pelos arrancados de tu propia cabeza en las arenas de las playas de la que fue una de las ciudades más sofisticadas. Me refiero a Tánger. Haciendo un resumen frívolo, que todavía no está uno para dramas, desde el 15 de julio, fecha en que cerré el quiosco por vacaciones, voy a repasar ciertos acontecimientos que sin ser los más importantes a mí me han llegado como una fuerte ola en Zahara de los Atunes. Imposible soslayar esa especie de tragedia griega que se ha representado desde el martes en el Congreso de los Diputados. Como en una especie de copla, el candidato a presidente pide al líder del PSOE: «Dame una limosna de votos, dámela por caridad»; Sánchez , sin ninguna compasión, le canta: «No te voy a votar mientras viva, tampoco después de mi muerte». Entenderán que me refiero a la muerte política, que algunos llevan reflejada en la mismísima frente.

La muerte de Juan Gabriel, grandioso compositor y buen cantante, ídolo de México, gran mérito el de la estrella azteca en el país de los supermachos, más si cantaban rancheras que triunfara un artista que llevaba el plumerío por bandera, tiene bemoles. En cierta ocasión le preguntaron al artista si era homosexual y contestó con gran listeza: «No se contesta a lo que es evidente». Isabel Pantoja es un personaje básico siempre, pero en momentos en los que parece que la dejan más tranquila –ella es poco de playas y de lucir cuerpo en bañador– surge algo que la pone inmediatamente en la primera línea del fuego informativo. En octubre, la cantante vuelve a los escenarios después de más de dos años alejada de ellos por su ingreso en prisión. Su vuelta va acompañada del lanzamiento de su nueva grabación, que no por casualidad, es un «cd» con diez canciones compuestas por Juan Gabriel, que al tiempo ha producido el trabajo. Tiempo ha faltado para que se empiece a comentar que la muerte del mexicano le viene al pelo a Pantoja, porque con la muerte inesperada de Juan Gabriel el éxito del disco está asegurado y más en toda América. Este «cd» quedará como el último trabajo de tan gran compositor, algunas más que algunos, llegan más lejos y buscan extraños parecidos o sucesos anteriores para dejar a Isabel malparada. No hablan del gran cariño, de la íntima amistad de los artistas, de que Isabel se iba a apoyar mucho en Juan Gabriel para su vuelta, con el miedo escénico, que por tanta circunstancias, ella pude sentir. Dos vidas parecidas, ambos salieron de los linderos del hambre y llegaron a lo más alto, en ambos casos sus vidas han sido turbulentas, incluso los dos estuvieron en la cárcel. Gracias Juan Gabriel por tantas bellas canciones, que han hecho que momentos de mi vida hayan sido más hermosos gracias a tu música.

Dos romances que no quiero dejar pasar. Los varones de estas dos historias son aristócratas, incluso familiares. Por edad empiezo por el marqués de Griñón que, como dirían las canciones, es de los hombres que ya no tiene edad –eso quiere decir que está a punto de cumplir 80 años– que conoció a una muchacha malagueña, guapa, modelo, a punto de los cuarenta, empresaria y que lleva por nombre doña Esther. Fue un flechazo, un amor intenso, como la lava ardiente. Todo esto ya lo sabían, a mi lo que me produjo un momento de enajenación, fue ver en «¡Hola!» la presentación del novio a la familia de la novia. Era una especie de boda de Farruquito, en versión reducida.

El otro enamorado por el sistema exprés del flechazo es Cayetano Martínez de Irujo, duque de Arjona, que, según «¡Hola!» –que no es mala fuente– se ha enamorado de una espectacular madrileña de veinte años. Por tan buen camino va este amor que los hijos de Cayetano ya conocen a Bárbara, que así se llama la joven. La verdad es que el otoño que ambos aristócratas atesoran en sus cuerpos está a punto de devolverles a la primavera. Ya se sabe que cuando los cuerpos de una pareja se vuelven enredaderas, todo milagro es posible.

Sin duda, las grandes protagonistas del verano televisivo han sido las Campos. Su «docu-reality» (que así parece que se llama a este tipo de programa) ha sido el programa de entretenimiento más visto del verano. Discutía en una cena con una señora que odia a las Campos más que Milá a la Pantoja, que a una cadena, que a una productora, si adoran o detestan a las protagonistas de un programa, les da igual; les importa que despierten el interés y vean el producto. En ese sentido las Campos han arrasado. Luego que cada cual haga el juicio oportuno. Me alegro; quiero mucho, sobre todo, a Teresa. Por cierto que de pronto se ha convertido en estrella una gran profesional como es Carmen Borrego, la otra hija de Teresa. Los que la conocemos y hemos trabajado a sus órdenes sabemos que es carne de cámara, con un sentido del humor y una fuerza arrolladoras.

Y septiembre viene lleno de bodas, con gran exclusiva para sufragarlas. La temporada arranca con Rocío Carrasco y Fidel Albiac, pero esa es otra historia que les contaré en el momento oportuno. lbiac, pero esa es otra historia , que les contare en el momento oportuno.