Atrapada en sus propias palabras

La ex titular de Hacienda, en una imagen de archivo
La ex titular de Hacienda, en una imagen de archivo

La declaración hoy ante la juez Alaya de la ex ministra de Fomento y ex consejera de Hacienda de la Junta Magdalena Álvarez tiene un interés notable, más allá del morbo que pueda despertar el choque entre dos mujeres de marcado carácter. Las píldoras mediáticas de Álvarez son conocidas. Cuando compareció en la comisión de investigación del Parlamento hace un año, acompañada por cierto por su viceconsejero ahora imputado por prevaricación y malversación, José Salgueiro –«me pierdo por los pasillos, así que es de mucha utilidad venir con un amigo»–, la rebautizada hace años como «lady Aviaco» dio muestra de esta personalidad.

Al acorralarle con una espinosa pregunta una diputada del PP soltó, entre las risas de la concurrencia, «yo he visto en la tele que han dicho de mí que consulto a una pitonisa para tomar decisiones. A estas alturas de la película, como si dicen que soy Peter Pan, me da igual». El golpe de Álvarez estaba calculado, y la gracieta –nada espontánea, aunque lo pareciera– logró eclipsar en algunos medios el debate de fondo, donde subyacían las verdaderas irregularidades.

Es precisamente en este punto donde está el interés de la declaración. La juez instructora del caso tiene muy avanzada la línea de las responsabilidades políticas en la trama de los ERE, en la que Magdalena Álvarez ocupa un papel sustancial. A menos que la ex consejera de Hacienda se contradiga respecto a lo que sostuvo en la comisión de investigación, tiene difícil coartada. Porque todos sus argumentos han sido tumbados en autos que se refieren a otros responsables de su Consejería que han pasado por el despacho de la magistrada. Y no sólo la juez. También la Fiscalía Anticorrupción, que en un escrito apoyando su imputación –fue recurrida por la Junta– dijo que la titular de Economía y Hacienda entre 1994 y 2004 permitió un «uso perverso» de las transferencias de financiación. Es decir, la fórmula ideada para el pago de subvenciones y ayudas a empresas, que se derivó a un ente instrumental, la agencia IDEA, para sortear los controles. Álvarez, sin embargo, dijo en su comparecencia en el Parlamento que se trata de un instrumento «legal», que se usa habitualmente en la Junta y en otras comunidades. Es sólo el ejemplo de uno de los jardines de los que tendrá que salir la ex titular de Hacienda.