Hallan en el río el cadáver de la joven desaparecida en Coria

Un cámara de televisión toma imágenes en la zona donde fue encontrado el cuerpo
Un cámara de televisión toma imágenes en la zona donde fue encontrado el cuerpo

Unos pescadores que se encontraban faenando en el límite de los municipios sevillanos de Puebla del Río y Coria del Río hallaron ayer en el Guadalquivir el cuerpo sin vida de la joven de 22 años desaparecida desde el jueves en Coria del Río.

La policía rastreó el domingo la zona donde fue encontrado el cuerpo, pero no hallaron nada, por lo que los investigadores suponen que el cuerpo empezó a flotar 72 horas después de permanecer sumergido. El juez de Instrucción número 3 de Coria, Antonio Guisado Zúñiga, levantó el cadáver poco después de la una de la tarde.

La joven María Isabel Sierra Cuerva permanecía desaparecida desde el jueves pasado, tras visitar a su novio en Puebla del Río. Antes de que la zona fuera acordonada, estuvo el novio de la chica con la Policía, aunque minutos después se marchó acompañado de un familiar, según testigos presenciales.

El cuerpo no presentaba signos aparentes de violencia, aunque la autopsia será la que dictamine la causa de la muerte. Así lo dijo a Efe Francisco Sierra, tío de la joven fallecida y portavoz de la familia, después de que el cadáver fuese trasladado al Instituto de Medicina Legal de Sevilla.

El Ayuntamiento de Coria del Río, donde reside la familia, ha decretado tres días de luto y ha colocado crespones negros en las banderas de la sede municipal, que ondean a media asta.

Según la familia, la joven discutió con su novio y decidió volver andando hasta su casa por un camino situado en el margen del río Guadalquivir.

En declaraciones a Europa Press, el novio de María Isabel aseguró que la fallecida «ya había amenazado con hacer alguna tontería» en anteriores ocasiones. Un día antes de la desaparición, mantuvo una conversación con la víctima en la que le comunicó que «cortaba la relación», porque María Isabel «se había metido sin yo saberlo en mi Tuenti y había cogido el teléfono de la única amiga» que tenía en esta red social.

«Tras coger el teléfono, empezó a amenazarla, por lo que decidí dejarla», relató Rafael, quien señaló que, al día siguiente, la fallecida, «que era muy celosa», se dirigió sobre las 16:00 horas a su vivienda de La Puebla «para hablar del asunto». «Estuvimos hablando alrededor de una hora y media, y tras ello se fue, aunque yo la vi rara y muy ausente, como pensando en otras cosas», apostilló. Rafael subrayó que la víctima tenía problemas psicológicos y había tomado tranquilizantes, aunque hacía tiempo que había dejado el tratamiento.