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La brutal crudeza del útero que parió a Dadá

Publicada en 1920, El Paseo edita al fin en español «El estigma», la gris novela autobiográfica de Emmy Hennings

Publicada en 1920, El Paseo edita a al fin en español «El estigma», la gris novela autobiográfica de Emmy Hennings

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De aquel mundo de entreguerras -lugar común en el que cabe todo- no dejan de aparecer periódicamente joyas para entender un poco más aquella maraña de la Europa de comienzos del siglo XX que tanto bueno y horrible provocó en este mundo. Orto y ocaso en un territorio de fronteras porosas, salón de estar cultural a medio camino entre la excelencia y la abyección con dosis de opiáceos y absenta. Zweig y Magris reflexionan, cada uno en su tiempo y medida, sobre esa «mitteleuropa» que sirve de escenario, de testigo mudo, al pulmón cultural del continente al ritmo de la agitación y ruptura de las vanguardias. Emmy Hennings (Flensburgo, 1885 - Sorengo-Lugano, 1948) danza entonces con luz propia entre una estancia y otra de ese edificio cultural masculino donde invariablemente se le sitúa agarrada de la mano de su pareja el escritor Hugo Ball junto al que fundó el Cabaret Voltaire. Un siglo después nos sucede como a Hermann Hesse, que escribió a cuenta de «El estigma» la más clara descripción de una obra enigmática, hipnótica y capital que ahora llega por primera vez en español a las librerías de la mano de la editorial El Paseo. Escribe Hesse en una crítica: «un libro confesional, con mayor fuerza que 'Cárcel', de la misma autora. Sus páginas son tan bellas como sólo pueden serlo las de 'Hambre' de Hamsun. ¡Filisteos de toda clase, leed este libro y avergonzaos!»

.David González Romero, con Fernando González en la traducción, rescatan un libro que adelanta en casi 50 años al existencialismo. «¿Para qué estamos aquí?», y además dicho en femenino, con una dureza pasmosa, sin paños calientes, incluso cuando se enfrenta a la prostitución que ejerce ella misma. «Cuando estoy junto a la ventana, pienso: la parte superior, cabeza y corazón y pecho pertenecen a Dios, la parte inferior que se la quede el diablo». Publicada en 1920 y redescubierta hace dos años en Alemania, esta suerte de confesiones noveladas catalpultaron hacia la cima de las letras germanas hasta el punto que sólo diez años después de ver la luz la periodista Anna Herzog se quejaba de que era imposible encontrarla en las librerías. De ella dice que que es «una niña expulsada del paraíso por la sombra de la vida de los bajos fondos de la ciudad».

«El enigma» en tiempos del movimiento «Me too» debería adquirir la dimensión de novela de culto como voz femenina que aparece sin nigún tipo de tamiz, pura en su dolorosa verdad, como una «rara avis» dentro de un mundo de corbatas y bigotes excluyentes.Sin medias tintas, escribe Hennings: «Hemos puesto el mundo patas arriba y el aprecio es el mayor de los engaños, de tal modo que estoy dispuesta a decir: ' Lo mejor hubiera sido no haber nacido'». Para González Romero, «hay un canto a la afirmación femenina, en el sentido de que la época no era fácil para las mujeres, y más para las mujeres sin medios, de clase subalterna. Emmy quiere realizar su libertad personal y artística afirmándose ante un mundo que la rechaza una y otra vez. Este canto de libertad personal es además a cualquier precio, pues nos habla de su bajada a los mundos de las drogas y la prostitución. Su sinceridad es atronadora y pone en evidencia las hipocresías de su época».