Literatura

Los armisticios de antes

El Día del Armisticio es un festivo en el que las conmemoraciones patrióticas han sido suplidas por los productos de la matanza»

San Luis de los Franceses / Foto: Manuel Olmedo
San Luis de los Franceses / Foto: Manuel Olmedo

El Día del Armisticio es un festivo en el que las conmemoraciones patrióticas han sido suplidas por los productos de la matanza»

Cada 11 de noviembre, si caía entre lunes y viernes, algún alumno con buena dicción en la lengua de Corneille, normalmente por ser su familia oriunda, era dispensado de unas horas de clase para leer en la misa por el alma de los caídos en la Gran Guerra que se celebraba en la espléndida iglesia de San Luis, sita en la calle sevillana del mismo nombre, seguramente el edificio más representativo de la arquitectura barroca andaluza. La Escuela Francesa, que estaba financiada en parte por fondos estatales, se atenía al estricto laicismo republicano y mucho más los sucesivos cónsules, que celebraban el acto oficial al margen del religioso sin sustraerse de participar en el homenaje que la comunidad de expatriados a sus «morts pour la patrie». Mediaba la década de los ochenta, con la democracia como quien dice recién instaurada, pero la sociedad andaluza contemplaba con mucha más naturalidad que ahora los ritos del otro: el facha de loden verde toleraba que ante sus nietos tronase La Marsellesa y el progre con trenca no se escandalizaba si por su barrio, que todavía era conocido como «el Moscú sevillano», desfilaba una mañana de otoño una cofradía de ancianos condecorados. Esas ceremonias son impensables hoy, entre otras cosas, porque San Luis de los Franceses ha sido desacralizada (su proceso de restauración y conversión museológica ha sido estupendo, por cierto, un ejemplo de que detrás de una desamortización no tiene por qué esconderse una agresión anticlerical) y porque el Día del Armisticio es un festivo en el que las conmemoraciones patrióticas han sido suplidas por los productos de la matanza, ¡es San Martín!, y el vino tinto. Pero si se continuasen haciendo, tampoco se librarían de la polémica polarizadora que todo lo contamina en esta tierra y en estos tiempos infaustos.