Más allá de las dietas

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Insólito e inédito el florentino enfrentamiento público entre el presidente del Parlamento andaluz y el presidente de la Junta de Andalucía. Porque ya nadie sabe qué fue lo primero: si la subida de dietas, si la oposición de Griñán, si la filtración periodística, si la rectificación del propio Gracia o si las instrucciones del vicesecretario general Mario Jiménez. Tal vez el propio secretario general federal Pérez Rubalcaba se haya interesado por la disputa en su visita de este sábado a Sevilla. Pero ni Griñán ni Jiménez estuvieron junto a Rubalcaba pese a los sonoros vacíos de sus respectivas agendas. Ausencias no menos llamativas que la presencia de Chaves y Zarrías en el acto del Renacimiento, el cual, aun siendo nombre de hotel, quizás sirva también para describir la inesperada recuperación política del hombre que se hizo con las riendas del socialismo precisamente en Sevilla y a quien ahora el presidente Rajoy, hábil u obligadamente, busca para pactar. Todo lo contrario que en Andalucía, donde esta filtración periodística y otra anterior han dinamitado cualquier acercamiento entre bipartito y oposición. Es muy posible que nada sea casual y que al sur de Despeñaperros los dos grandes partidos pretendan mostrar a sus respectivas direcciones nacionales que caminan en una dirección equivocada. Así no es de extrañar que el popular Zoido esté negro con su secretario de Estado Moreno bendiciendo los programas contra la malnutrición infantil. Y en el PSOE no pueden ser coincidencia el rifirrafe de las dietas, los desaires a Rubalcaba, las imágenes de Zarrías en Canal Sur asociado al caso ERE o las crisis internas en Lepe y Alcalá de Guadaíra. Ahora bien, nada comparable con la tormenta que se avecina en Izquierda Unida tras la designación oficial del introvertido y desconocido Maíllo para coordinador regional. ¿Será el próximo candidato o la fórmula encontrada por Valderas para no dejar de serlo?