«Queremos ser la primera región de Europa en energías renovables»

El consejero de Hacienda, Industria y Energía, Juan Bravo, lamenta que los sucesivos gobiernos socialistas lastraron inversiones «multimillonarias» en la región y apuesta por una Administración que no sea «intervencionista»

El consejero de Hacienda, Industria y Energía, Juan Bravo, lamenta que los sucesivos gobiernos socialistas lastraron inversiones «multimillonarias» en la región y apuesta por una Administración que no sea «intervencionista»

Que Andalucía sea una tierra atractiva para la inversión y una comunidad autónoma con estabilidad política. Con este objetivo trabaja el Gobierno andaluz, un horizonte que se presenta mucho más despejado tras el reciente acuerdo que propiciará, el próximo mes de julio, la aprobación definitiva de los Presupuestos autonómicos de 2019. Las cuentas de la región, junto a otros retos vinculados a los sectores productivos y al ámbito inversor, fueron objeto de análisis por parte del consejero de Hacienda, Industria y Energía, Juan Bravo, en un desayuno informativo organizado por LA RAZÓN, con la colaboración de Airbus. El hotel Eurostars Torre Sevilla congregó a numerosos representantes de la vida política y empresarial andaluza, donde Bravo pronunció la conferencia «La nueva política industrial de Andalucía».

Para que la comunidad autónoma concentre la mirada de las empresas es necesario eliminar obstáculos. «No podemos permitir que haya proyectos multimillonarios parados por las trabas administrativas», señaló el consejero, además de comprometerse a poner una «alfombra roja» a los inversores que quieran desarrollar su actividad empresarial en la región, puesto que esto se traducirá en empleo y en riqueza. Este argumento va en la línea de lo aprobado ayer en el Consejo de Gobierno: un plan de simplificación administrativa que prevé reducir este año un 25 por ciento de los trámites evaluados.

Junto a este objetivo, Bravo defendió la reforma fiscal emprendida por su departamento y señaló algunos sectores estratégicos a los que se prestará especial atención, como el aeronáutico, el de las energías renovables o la industria química. Además, subrayó que se ampliará la colaboración con el Ministerio de Defensa. Sobre la nueva fiscalidad impulsada por la Junta en menos de cien días de gobierno, el consejero aseguró que se ha querido lanzar el siguiente mensaje a los ciudadanos: «El hecho de estar en Andalucía no implica que sufran desigualdades ni injusticias frente a los españoles que viven en otras regiones». En este sentido, puso como ejemplo que «hemos logrado que los padres que quieran ayudar a sus hijos en la compra de una vivienda más grande puedan hacerlo sin tributar más o que en los procesos de relevo generacional de una empresa la política fiscal de la Junta no sea un problema».

En este punto, Bravo invitó a la reflexión. «¿Se imaginan cuál sería ahora la situación fiscal de Andalucía si, tal y como vaticinaban las encuestas el 1 de diciembre, hubiera actualmente un Gobierno de coalición PSOE-Adelante Andalucía? ¿Cómo sería percibida ahora mismo Andalucía para los creadores de riqueza y empleo?». A su juicio, la expectativa «no debe ser muy halagüeña cuando el propio Pedro Sánchez tiene tanto miedo a pactar con Podemos». Por tanto, reconoció que las expectativas que ha generado el Gobierno del cambio «son muy altas» y subrayó que la sociedad andaluza «es muy exigente», pero quiso remarcar que la reforma fiscal «no sólo ha sido ambiciosa, sino que ha cambiado radicalmente la percepción que existe de la región». Y fue más allá, al anunciar que en 2020 «habrá nuevas mejoras en la fiscalidad andaluza».

Otra línea fundamental de su departamento es el fomento de la industria. Y para ello Bravo quiere dejar claro que la Junta no es «intervencionista». «No dirigimos desde el sector público la política industrial tal y como se hacía hace medio siglo porque esa fórmula dejó de funcionar hace ya décadas». Por contra, «escuchamos a los inversores, a la industria, porque ellos saben cuáles son sus propias necesidades, la tendencias de negocio mundiales en cada sector, los costes y el potencial real de Andalucía en un mercado global».

Haciendo un análisis por sectores, Bravo consideró estratégico el ámbito de la defensa y la seguridad, con empresas punteras en la región como Airbus, Navantia y General Dynamics Santa Bárbara Sistemas. «Somos la única comunidad con tres industrias tractoras en torno a las cuales hay más de 320 empresas auxiliares», recordó, al tiempo que señaló que el Gobierno andaluz «está comprometido con esta industria para que pueda acceder al Fondo Europeo de Defensa, que cuenta con 500 millones en 2019 y 2020». También apostó por estrechar los lazos con el Ministerio de Defensa, un departamento que ha aprobado en los últimos meses asignaciones presupuestarias de más de 12.000 millones de euros para nuevos programas de dotación tecnológica.

En cuanto a la industria aeronáutica, la Junta ha puesto en marcha el Plan Estratégico Aeroespacial, donde Airbus «es vital». Para su elaboración se ha contado con el apoyo de la Escuela de Organización Industrial (EOI), que hará una propuesta «nacida de la aportación de un amplísimo panel de expertos y de profesionales». E insistió: «Serán los profesionales y las empresas del sector quienes digan cómo se puede mejorar la competitividad, cómo avanzar en la digitalización hacia la industria 4.0 y cómo incorporar la innovación y la tecnología en los procesos de fabricación de las empresas aeroespaciales».

La minería es otro ámbito en el que se trabaja, concretamente en la elaboración de un decreto que sirva de soporte administrativo a esta actividad. Se pretende, por ejemplo, agilizar la autorización de sondeos y regular los arrendamientos y garantías ambientales de las explotaciones mineras en la comarca de Macael. En el ámbito de las energías renovables, Bravo fue contundente: «Queremos ser la primera región de Europa en este sector», dadas las especiales condiciones ambientales de la comunidad autónoma. El consejero recordó que más de 1.800 empresas están vinculadas a las energías renovables, generando 43.000 puestos de trabajo. «Imaginen el potencial si conseguimos materializar las inversiones en infraestructuras de la red de transporte para mejorar la seguridad del sistema eléctrico y para atender con garantías el desarrollo de proyectos de renovables». La capacidad actual de evacuación para estas iniciativas se sitúa en 4.531 MW y los promotores manejan proyectos que necesitarían 20.641 MW, lo que se traduciría en una inversión de más de 17.000 millones de euros. Otra de las fortalezas, según apuntó, es la industria química, con importantes focos en el Campo de Gibraltar y Huelva, que generan un negocio de 25.000 millones de euros cada año.

Con los Presupuestos de 2019 ya encarrilados, el consejero defendió que son unas cuentas «creíbles y veraces», que prestan especial atención a la sanidad, la educación y la dependencia, incluyendo también una bajada de impuestos. Tras subrayar que lo «fundamental» es que las partidas se ejecuten, señaló que se han incluido enmiendas de los partidos de la oposición, como una relativa a la Renta Mínima a propuesta de Adelante Andalucía. En este sentido, puntualizó que «no es una paguita, sino un paso previo para el empleo».

El proyecto de Presupuestos persigue, tal y como apuntó, el «gasto real» de las partidas destinadas al empleo, donde el anterior Gobierno socialista devolvió 1.300 millones «por su incapacidad de gastarlos». Igualmente, las cuentas «nos acercan al déficit cero en 2020, con la meta de comenzar una etapa de reducción más intensa del ratio deuda/PIB a partir de entonces». También establece mecanismos de control sobre las finanzas y plantillas de la Administración instrumental, «cosa que no le ha hecho mucha gracia al PSOE», y se fija un control más riguroso sobre la concesión de subvenciones, tal y como recomendó la Cámara de Cuentas. Con el aumento de la Patrica se hace un «gesto» a los ayuntamientos y se elevan en un 4 por ciento las partidas vinculadas a I+D+i, un ámbito en el que «lograremos mejores resultados». «Nos llevamos bien con Ciudadanos y el reciente acuerdo en materia presupuestaria con Vox no sólo garantiza la viabilidad de estas cuentas, sino también las de 2020», remarcó.

Una marisquería en un edificio de la Junta

Uno de los retos que planteó el titular de Hacienda es el de desamortizar una parte del patrimonio «ocioso» de la Junta que «ahora sólo genera costes». El consejero Juan Bravo puso como ejemplo el edificio de Correos de Málaga, en plena calle Larios, convertido en almacén o la residencia de tiempo libre de Cádiz, que alberga una marisquería «sin que aparezca ningún papel sobre esta actividad». Se trata de inmuebles que «están generando costes de IBI y mantenimiento, cuando hay inversores interesados en crear hoteles que generan empleo y elevan la calidad de estos destinos», apuntó Bravo. Otro ejemplo, fruto de la desidia socialista, es el parque móvil de la Junta. Un coche sin uso permanecía aparcado «sine die» en la Consejería de Educación.