Sánchez más cerca y Díaz más lejos

Susana Díaz y Pedro Sánchez en un acto político del PSOE
Susana Díaz y Pedro Sánchez en un acto político del PSOE

«La sonrisa del destino»

España se ha colocado en el desfiladero de la incertidumbre. La escena es muy socorrida en el cine de suspense: el coche bamboleándose en el abismo, con dos ruedas acelerando en el aire y las otras dos sin llegar a pisar tierra firme. La posibilidad de un Gobierno PSOE-Podemos era hace unas semanas una hipótesis remota. Ahora es la más verosímil. «Los ciudadanos no entenderían que Pablo y yo no nos pongamos de acuerdo», advirtió el viernes un Pedro Sánchez al que se le dibujaba una sonrisa de inquilino de la Moncloa. «La sonrisa del destino que me tendría que agradecer», a decir de Pablo Iglesias. En unas horas el tablero político ha saltado por los aires. Podemos rompió las defensas de PSOE y PP con la vieja táctica militar de la ofensiva relámpago, el «blitzkrieg» alemán. El repliegue de Mariano Rajoy sólo servirá para ganar tiempo. O el PSOE se «humilla» ante Podemos –así lo entiende Rubalcaba–, o el PSOE salta por los aires o hay nuevas elecciones. Es difícil vislumbrar un escenario distinto a éste. Entre tanto, quien ha quedado eclipsada y en segundo plano ha sido la presidenta andaluza. Ahora es muy difícil la incorporación de Susana Díaz a este relato. Otra vez dejó pasar el tren que estaba esperando. Quizá fuera el tren definitivo. Si Pedro Sánchez consigue formar Gobierno –ha mostrado su disposición a activar el proceso una vez que el Rey se lo pida probablemente el miércoles– la batalla interna habrá acabado. Pedro Sánchez ya no hablará a Susana Díaz como el secretario general del PSOE que lleva año y medio en el cargo y se ha quedado a dos puntos de Podemos, sino como el presidente del Gobierno. Susana Díaz entonces tendrá que deponer las armas y dejar libertad a sus 22 diputados para que se plieguen a lo que dicte Pedro Sánchez. Porque un motín de los diputados andaluces en la Cámara baja no sólo asestaría un golpe letal al PSOE, sino que se puede volver como un bumerán contra la presidenta andaluza.

Un relato para el PP-A

A quien le pondrían en bandeja el discurso de ataque es al Partido Popular. A Díaz se le acumularían las vías de agua. Ahora no se trataría únicamente del apoyo del PSOE a Podemos en plazas como Cádiz, sino del apoyo de los 22 diputados andaluces sobre los que teóricamente manda Díaz a un Gobierno apuntalado por Podemos y muy probablemente IU y el PNV, que ya está pidiendo más autonomía y menos tutelas; además de la abstención de ERC y los convergentes de DiL, que trabajan en el Senado con el Grupo Parlamentario que le ha provisto el Partido Socialista para la independencia de Cataluña.

El pacto con C’s, en precario

La posibilidad de un Gobierno PSOE-Podemos perjudicaría además a Susana Díaz por otros frentes. El primero es la inestabilidad que generaría en el pacto de Gobierno suscrito con Ciudadanos. La formación de Albert Rivera ha sido más sumida de lo que se esperaba Díaz. Aceptaron los Presupuestos antes incluso de que se presentaran públicamente y han transigido con desplantes como la no modulación del impuesto de Sociedades. Pero todo tiene un límite. Difícilmente C’s seguirá desgastándose a costa de que PSOE y Podemos disfruten del Gobierno. A Díaz también se le acabaría la confrontación con Rajoy. Salvo que empezara a confrontar desde la Junta con Pedro Sánchez y Pablo Iglesias...