Los MIR que se quedan no son suficientes para frenar el déficit médico

Sacyl ofrece contratos a los 325 especialistas que acabaron la residencia el pasado mayo para rejuvenecer la plantilla

Una de las aulas donde se realizan las pruebas para optar a las plazas de Formación Sanitaria Especializada

Dos de cada cuatro MIR que concluyeron su formación este mes de mayo en Castilla y León se han quedado a trabajar en Sacyl. En el caso de los de Medicina de Familia y Comunitaria, disfrutarán de contratos de carácter excepcional, que podrán repetirse para la nueva promoción de egregados de 2020, y permitirán al sistema contar con ellos dos años, prorrogables uno más hasta los tres. Pese a que se trata de una «inyección importante» de recursos, que se traduce en la incorporación de 154 especialistas con la esperanza de que puedan consolidar su plaza en la Sanidad autonómica, la cifra todavía es ajustada para atajar el problema de déficit de profesionales que planea en esta Comunidad.

La fuga de talento no es nueva. El hecho de que en España exista un distrito único para el grado de medicina y que el mercado MIR sea de ámbito estatal, provoca que muchos residentes que estudian y se forman en Castilla y León hagan las maletas para volver a su tierra de origen o a otra con mejores y más atractivas condiciones. Y cada vez que se marcha uno, se pierde una inversión superior a los 160.000 euros, que es lo que se estima que cuesta formarlos, una cifra nada despreciable que tiene un peso anual en las cuentas de Sacyl de más de 60 millones de euros.

La cifra también es insuficiente para rejuvenecer las plantillas en una autonomía que supera la media de edad del país, con cerca de un 60 por ciento de facultativos con más de 50 años, y más de uno de cada cuatro, un 25,7 por ciento, que supera los 60.

Estos dos hechos obligan a adoptar medidas de carácter urgente porque parece que la situación no mejora, una pelota que queda ahora en manos del nuevo Gobierno autonómico, pero también del central, ya que es un hecho y una demanda de todas las autonomías que la política de recursos humanos sea consensuada con el fin de evitar una «guerra entre territorios».

Mientras esto llega, de momento la planificación avanza, según explica a Ical el consejero del ramo en funciones, Antonio María Sáez Aguado, quien precisa que con estos contratos y la plantilla de médicos de área se atenderán las necesidades de la población a medio y corto plazo.

De los 325 residentes que concluyeron en mayo su residencia, los 154 contratados se han distribuido en varias especialidades, con una amplia tasa de cobertura en las más deficitarias. Es el caso de la de Medicina de Familia y Comunitaria, con 39 contratados de los 77 egresados, lo que supone que se quedan dos de cada cuatro, un paso de gigante para una plantilla todavía más envejecida.

Desde Sanidad explican que las plazas están cubiertas, pero el problema de carecer de una bolsa suficiente produce problemas puntuales a la hora de encontrar sustitutos para permisos y vacaciones, situación que puede agravarse durante el verano.