Medio Ambiente restaurará los ecosistemas deteriorados de Las Tuerces y de Covalagua

En breve se dará luz verde al decreto para la protección de los dos espacios colindantes en el norte de Palencia y Burgos

Varias personas visitan el paraje natural de Las Tuerces, ubicado en la provincia de Palencia
Varias personas visitan el paraje natural de Las Tuerces, ubicado en la provincia de Palencia

La Consejería de Fomento y Medio Ambiente tiene previsto restaurar los ecosistemas y valores deteriorados de los espacios naturales de Las Tuerces y Covalagua, en las provincias de Palencia y Burgos, además de fomentar o preservar y mantener los conocimientos del lugar.

Se trata de uno de los compromisos que incluyen los proyectos de decreto de la declaración como paisajes protegidos de estos dos entornos, así como de monumento natural del Laberinto de Las Tuerces, una especie de setas pétreas que se encuentra en el primero de ellos, y la conocida Cascada de Covalagua.

La superficie que se verá beneficiada asciende a 4.479 hectáreas, de las cuales 2.389 corresponden a Covalaguam todas ellas en Pomar de Valdivia y 2.090 a Las Tuerces, entre los municipios de Aguilar de Campoo y Pomar de Valdivia, en Palencia, y Rebolledo de la Torre, en Burgos.

Ambos decretos proyectados, que se estructuran en cuatro artículos, una disposición adicional y cuatro finales, persiguen una protección transversal del patrimonio natural castellano y leonés, de una manera compatible con el desarrollo socioeconómico de la Comunidad «pudiendo llegar a convertirse en uno de sus catalizadores más sostenibles y emblemáticos», según el documento recogido por Ical.

Estos objetivos deben conseguirse prosigue, mediante la integración de la preservación del patrimonio natural «como un parámetro a considerar en el diseño de las distintas políticas sectoriales y territoriales».

En este sentido, esta declaración define un regimen de protección aplicable para asegurar la conservación y mejora de sus ecosistemas naturales y valores paisajísticos, en armonía con los usos, derechos y aprovechamientos tradicionales y con la realización de actividades educativas, científicas, culturales, recreativas o socioeconómicas compatibles con la conservación de los espacios protegidos, para mejorar la calidad de vida.