Rodríguez Millán: «Los sacerdotes deben huir de la vanidad dialéctica y hablar para la vida concreta de las personas»

Gabriel Ángel Rodríguez Millán
Gabriel Ángel Rodríguez Millán

En su carta pastoral de esta semana que acaba, el administrador diocesano en la sede vacante de la Diócesis de Osma-Soria, Gabriel-Ángel Rodríguez Millán, llama la atención sobre la importancia y repercusión del lenguaje en la evangelización así como de los riesgos de «desconexión» existentes entre sacerdotes e interlocutores, debido al uso de algunos términos. Al respecto, el religioso se pregunta por la influencia en la evangelización de la diferencia de contexto entre un cristiano y un no cristiano y qué peso tiene en la transmisión de la fe la diferencia de lenguaje.

Al respecto, recomienda a los evangelizadores que eviten lo que él denomina como «vanidad dialéctica» y no rebusquen las palabras y que acerquen el lenguaje a las personas. «Debemos tener muy presente el lenguaje de aquellos a quienes nos dirigimos y sus contextos, pero siempre sin reducir el mensaje que tratamos de transmitir», escribe el sacerdote, para quien no se debe dejar a la persona que escucha confundido y sin entender lo que se le dice por exceso de dificultad.

De la misma forma, Gabriel- Ángel Rodríguez considera en su carta que el lenguaje «no lo es todo», y que el testimonio siempre es lo más importante.. «La gente tiene que ver que nosotros somos los primeros en vivir lo que tratamos de enseñar», apunta.

Igualmente, explica que la fe es un don de Dios y que la verdadera evangelización la lleva a cabo el Espíritu Santo, «porque es el que mueve el corazón y lo dirige hacia Dios», señala. Si bien, insiste el religioso en la necesidad de esforzarse en llevar adelante la misión evangelizadora de la Iglesia, «pero sin imponer la fe a los demás».