Un año después de la batalla de Gamonal el barrio sigue muy similar

Fotografía de una de las concentraciones en Gamonal, hace un año.
Fotografía de una de las concentraciones en Gamonal, hace un año.

Se cumple un año de la primera manifestación violenta en el barrio de Gamonal, a la que siguieron varios días de disturbios, incidentes, destrozos en mobiliario urbano y detenciones, y el barrio sigue casi igual.

En la mayor parte de la zona se sigue tolerando el aparcamiento en doble fila, aunque se ha mejorado la parte alta de la calle Vitoria, donde se produjeron los incidentes, y se ha mejorado la urbanización de algunas zonas del entorno.

La zanja que se había abierto para construir un aparcamiento subterráneo bajo el futuro bulevar está tapada y la calle ha recuperado el aspecto que ha tenido en las últimas décadas.

El alcalde de Burgos, Javier Lacalle, decidió paralizar las obras tras una semana de disturbios, con 46 detenidos y cuantiosos daños económicos.

Contenedores quemados, farolas dañadas, coches de la policía afectados así como pintadas en las marquesinas de los autobuses supusieron daños valorados en unos 70.000 euros, sin contar las lunas de varias entidades bancarias reventadas por parte de los manifestantes.

Lacalle asegura que "antes, durante y después"de los incidentes se siente "muy querido"en Gamonal. Incluso afirma que muchos se han acercado en los últimos meses para decirle que la obra era muy positiva para el barrio y tendría que haber seguido.

El alcalde cree que esos días se manipuló a muchos vecinos con datos falsos sobre el coste de la obra, sus adjudicatarios y el objetivo del proyecto "que hubiera mejorado un barrio que lo necesitaba".

En todo caso, afirma que los que provocaron los incidentes violentos fueron una minoría, un grupo de unas cien personas "que siempre son los mismos y son sobradamente conocidos".

Incluso afirma que "son los mismos que intentaron parar también la remodelación de la plaza de toros en los últimos meses", aunque en este caso sin éxito, dado que las obras siguen adelante.

Para Manuel Alonso, uno de los líderes de la Asamblea de Gamonal, la protesta pretendía que los más de 8 millones de coste de esa actuación se dedicaran a actuaciones más necesarias para la ciudad, sobre todo en materia de protección social de las personas más golpeadas por la crisis.

Asegura que "la gente está harta"de que se gaste el dinero de todos en grandes obras, mientras muchos lo están pasando "francamente mal".

Alonso ha sido el único de los seis imputados por los disturbios de los primeros días de enero de 2014 que se ha sentado hasta ahora en el banquillo de los acusados, mientras los otros cinco siguen a la espera de juicio.

La Fiscalía pide para él una condena de multa de 180 euros, aunque Alonso pidió en la vista oral que, en el caso de que resulte condenado, se conmute la multa por trabajos sociales en favor de la comunidad.

Varios de los participantes en las manifestaciones no comunicadas a la Subdelegación del Gobierno han recibido también en los últimos meses notificaciones de sanciones administrativas que la Asamblea de Gamonal recurrirá en los tribunales, aprovechando los fondos que recabaron mediante una cuestación popular durante las protestas.

Manuel Alonso cree que "la revuelta de Gamonal"se convirtió en un símbolo de como la voluntad de los vecinos puede influir directamente en las decisiones de los políticos, aunque reconoce que es "algo difícil".

De hecho, el movimiento contra la remodelación de la plaza de toros no ha tenido en ningún momento el mismo eco.

Alonso considera que es algo muy parecido, porque los vecinos protestan contra el gasto de casi seis millones de euros en una obra "innecesaria", aunque en este caso las protestas solo han conseguido el respaldo de unos pocos cientos de personas, frente a los miles que se movilizaron en Gamonal.

Para Alonso, la razón es que se trata de una obra menos visible, alejada de las viviendas, y que las fuerzas de orden público han actuado desde el principio con mucha más contundencia.