Artistas bajo las balas

El Museo Picasso analiza la influencia que la I Guerra Mundial en los grandes maestros de la pintura cubista.

El Museo Picasso analiza la influencia que la I Guerra Mundial en los grandes maestros de la pintura cubista.

La I Guerra Mundial fue el primer conflicto bélico del siglo XX en el que se vieron envueltos los grandes maestros que estaban revolucionando el mundo del arte desde la capital francesa. Eran Picasso, Gris, Rivera, Léger, Lipchitz y muchos más los que vivieron un drama que acabó influenyendo en su obra plástica. Esto es lo que se puede encontrar en la exposición que acaba de abrir sus puertas en el Museo Picasso de Barcelona y donde se han reunido trabajos de primer nivel de este «ismo».

Bajo el comisariado de Christopher Green, el recorrido propuesto está formado por más de 60 trabajos realizados entre 1913 y 1919, además de una destaca selección de documentos que en su mayoría, por desgracia, no se incluyen en el respectivo catálogo. Todo ello con piezas procedentes de la FRondation Beyeler de Basilea, el Museum of Modem Art de Nueva York, el Centre Georges Pompidou de París o el Stedelijk Museum de Amsterdam.

La exposición se abre con la imágenes del frente, las que Picasso y sus camaradas podían encontrarse en las publicaciones ilustradas de aquella época. Pese al horror que se desprendía en esas imágenes, aquella pequeña comunidad de genios en ese París siguió creando y renovando el mundo del arte, extendiendo su gran influencia y huella. Buena parte de los creadores franceses fueon llamados a filas, al igual que muchos otros jóvenes. Los que se quedaron no desaprovecharon el tiempo artísticamente hablando, con el firme liderazgo de Pablo Picasso, seguido de otros gigantes.

En la primera sala de la muestra podemos ver lo que hacían antes de la guerra estos creadores, con, por ejemplo, un asombroso Diego Rivera pintando el retrato de Jacques Lipchitz o a Juan Gris experimentando con el collage. De Gris también es «Naturaleza muerta ante una ventana abierta, plaza Ravignan», una obra maestra pintada en la conocida plaza de Montmartre y que sirve para hablar del apoyo que el madrileño y Rivera recibieron de Léonce Rosenberg, el marchante de referencia del cubismo.

En 1916 se viven las más sangrientas batallas de la llamada Gran Guerra, las de Somme y Verdun. En la sala alrededor de este año se enfrentan Gris y Matisse, pero también contemplamos esculturas de Jacques Lipchitz, además de Laurens.

En 1917 vemos un cubismo de grandes dimensiones de la mano de Picasso, gracias a su colaboración con los Ballets Rusos. Igualmente nos encontramos en este espacio «Mujer con guitarra», de María Blanchard, en desafío al cubismo teatral del genio malagueño. Con «Naturaleza muerta con placa», Gris, finalmente homenajea a los caídos.

Dónde: Museo Picaso, Montcada 15-23.

Cuándo: hasta el 29 de enero.