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Barcelona suspende en zonas verdes

Un estudio del ISGlobal revela que visitar espacios verdes mejora el estado de ánimo, además de la salud, también que el 51% de los barceloneses no tiene un parque a menos de 300 metros de su hogar, frente al 99% de Doetinchem (Holanda)

Un estudio del ISGlobal revela que visitar espacios verdes mejora el estado de ánimo, además de la salud, también que el 51% de los barceloneses no tiene un parque a menos de 300 metros de su hogar, frente al 99% de Doetinchem (Holanda)

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En 1984, la plaza de los Països Catalans, la que barceloneses y recién llegados a la ciudad se encuentran al salir de la Estación de Sants, recibió el Premio FAD, un galardón de los profesionales y empresas de Barcelona vinculados al diseño. Hoy, la propia Ada Colau, en su programa electoral, habla de esta plaza como la antítesis de su modelo de ciudad. «Queremos promover más espacios verdes y menos plazas duras al estilo de la de los Països Catalans», dice. Pero en la década de los ochenta, con la llegada a Urbanismo del arquitecto Oriol Bohigas y algunos de sus discípulos, las plazas de hormigón y cemento se pusieron de moda. Cuarenta años después, las plazas no quieren ser duras y el nuevo urbanismo habla de humanizar y llenar de verde lugares grises como los Països Catalans, que más que una plaza es percibida por un lugar de paso.

El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) avala esta nueva tendencia de cambiar grises por verdes con su serie de estudios que tratan de comprender la manera en que los espacios naturales influyen en el bienestar de las personas. En capítulos anteriores, han vinculado la visita a zonas verdes como parques y bosques con el retraso del declive físico y mental; la disminución a padecer cáncer de mama, o rebajar el riesgo de desarrollar síndrome metabólico, que incluye obesidad, hipertensión, niveles altos de azúcar en sangre y niveles anormales de grasa, factores de riesgo para sufrir un infarto, diabetes o un ictus.

Ahora, publica dos nuevos estudios que tratan de comprender de qué manera los espacios naturales mejoran nuestra salud y bienestar. Las dos investigaciones se enmarcan dentro del proyecto Phenotype y han sido lideradas por Mark Nieuwenhuijsen investigador del ISGlobal. Ambos estudios toman como muestra cuatro ciudades europeas: Barcelona (España); Stoke-on-Trent (Reino Unido), Doetinchem (Païses Bajos) y Kaunas (Lituania). Y antes de auditar los resultados, Barcelona no sale bien parada. De las cuatro ciudades estudiadas, es la que tiene menos parques y zonas verdes. La mitad de los barceloneses que participaron en la investigación, el 51 %, no tiene un espacio verde a menos de 300 metros de su hogar, frente al 99 % de los participantes de la ciudad holandesa.

No exageran cuando dicen que son los menos satisfechos a la hora de evaluar la calidad y cantidad de áreas verdes de casa ciudad. Los vecinos de Kaunas putúan peor que los de Barcelona el mantenimiento y seguridad de sus espacios verdes. Nieuwenhuijsen señala que las diferencias del nivel de satisfacción de los ciudadanos respecto a sus parques y zonas verdes, «pone de relieve la importancia de desarrollar políticas adaptadas a cada contexto social». De esta primera investigación, se desprende que percibir más verdor en la ciudad se asocia a hasta 19 minutos más de actividad física. De la segunda, que visitar espacios verdes mejora el estado de ánimo. Sobre todo, mejora la salud mental de los hombres. Y que la exposición a zonas verdes tiene un mayor efecto cuando se trata de visitas de visitas cortas de 10 minutos, en lugar de 30, «puede que porque la inmediatez sea un elemento importante para las respuestas emocionales», dice Michelle Kondo, la investigadora principal.

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