Biografía de la Rambla

Enric Vila apuesta por una historia desmitificada del paseo barcelonés

La Rambla muestra todo su esplendor el día de Sant Jordi
La Rambla muestra todo su esplendor el día de Sant Jordi

Sobre la Rambla se ha escrito mucho. Una de las arterias por antonomasia de Barcelona ha inspirado a escritores de todo tipo, desde Stendhal a Henry Miller pasando por Pla, Gaudí, Orwell o Sagarra. Ha sido también testimonio vivo de cambios sociales y políticos, además de los triunfos futbolísticos del Barça. Lo que se ha escrito sobre ella suele limitarse a tópicos bastante repetidos, pero no existía una aproximación que tratara los dos kilómetros de este paseo desde una perspectiva biográfica.

Luces y sombras

El escritor y periodista Enric Vila viene a llenar ese vacío con «Breu història de la Rambla», editado por Galaxia Gutenberg, una obra que aporta nuevas lecturas inéditas. Luces y sombras se dan la mano en este libro, a veces a partir de la experiencia del autor quien admite que empezó a interesarse con cierta tardanza por la Rambla, justo cuando se vertebraba en torno a un mundo formado por pequeños delincuentes. En aquellos años, el antiguo esplendor del pasado era una caricatura.

Vila asegura que su perspectiva sobre esta calle cambió tras la lectura de una novela de Néstor Luján, «La Rambla fa baixada», en la que se plantean las contradicciones que siguieron en Barcelona tras la proclamación de la Segunda República. «Luján me ayudó a comprender la devoción que mis abuelos tuvieron por el paseo, y también el encanto cubista que se oculta bajo su procesión caótica», escribe el autor.

Tal vez es en el siglo XVI cuando comienza el origen de este pasaje como espejo de una ciudad que quiere democraticerse. Es después de que haya pasado por la ciudad el emperador Carlos V y que la instauración de la corte en Madrid, obligue a la aristocracia barcelonesa a interesarse por los beneficios comerciales. En el libro se detalla esa evolución en la que se abren iglesias, conventos y escuelas, además de los estudios universitarios.

«Breu història de la Rambla» también nos habla de Pla informado de los rincones en los que se vendía droga o de Lorca elogiando a las floristas. Mención aparte merece Antoni Gaudí, que venía hasta este lugar para pedir ayuda para financiar la Sagrada Familia.

En su libro, el autor sostiene que el paseo es prácticamente perfecto tanto por su densidad y accesibilidad como por su proyección internacional. El mismísimo Barack Obama, en sus años juveniles, también se buscó a sí mismo en la Rambla, como recuerda Vila. Sin embargo, cuando el autor pone su lupa en algunos de los tramos encuentra algunos defectos, detalles aún hoy a cuidar.