El Govern no descarta el referéndum unilateral de cara a la galería aunque lo considera inviable

La portavoz Munté dice que la Generalitat está dispuesta a «valorar» el RUI si logra «homologación internacional»

Puigdemont, ayer, durante la reunión semanal del gobierno catalán
Puigdemont, ayer, durante la reunión semanal del gobierno catalán

Recomponer la unidad del bloque soberanista después del veto de la CUP a los presupuestos de Junts pel Sí no va a resultar sencillo, pero al Govern no le queda otro remedio que manejarse con buenas palabras para intentarlo. La propuesta de la CUP de convocar un referéndum unilateral de independencia (RUI) como vía para rehacer la fallida hoja de ruta soberanista fue vista con buenos ojos por parte de ERC, a diferencia de CDC, que no tardó en expresar su desacuerdo. ¿Y el Govern de coalición? El Govern trató ayer de mantener el equilibrio diciendo, por una parte, que su intención es mantenerse fiel a la estrategia soberanista pactada al inicio del mandato y, por otra, no cerrando la puerta a «valorar» el RUI.

La realidad, sin embargo, es que el Govern considera absolutamente remota la posibilidad de materializar un referéndum unilateral de independencia. Fuentes del Govern recuerdan lo ocurrido el 9 de noviembre de 2014. «Lo que iba a ser una consulta no vinculante sobre la independencia acabó siendo un proceso participativo. ¿Cómo se hace un referéndum con todas las letras si, por ejemplo, hay ayuntamientos que no facilitan el censo a la Generalitat», se preguntan retóricamente en el Govern.

Legitimidades

Pero la seguridad jurídica no es el único elemento que no ve claro el ejecutivo catalán. «¿Cómo implicamos en la votación a los contrarios a la independencia si el referéndum no se ha pactado con el Estado?», añaden las mismas fuentes en la misma línea expresada por el candidato de CDC al Congreso, Francesc Homs, durante esta campaña.

La conclusión es que el Govern no quiere despachar a la CUP ante la opinión pública con un rechazo contundente porque sus diez diputados podrían ser los únicos dispuestos a votar a favor de Carles Puigdemont en la cuestión de confianza a la que debe someterse el próximo septiembre. El Govern insiste en que en esta ocasión no buscará sellar un pacto por escrito con ninguna formación aunque mantendrá conversaciones previas.

Pero ese tiempo no ha llegado todavía porque antes de moverse en alguna dirección el Govern quiere conocer el resultado de las elecciones españolas. Entretanto, Munté trató de proyectar una imagen de unidad interna del gobierno de coalición subrayando que su posición respecto a la hoja de ruta acordada es «absolutamente unitaria». «Somos absolutamente partidarios de priorizar y continuar con esta hoja de ruta», afirmó la portavoz.

No obstante, puntualizó que «todas las opciones deben poderse valorar, ninguna es descartable siempre que conlleve toda la legitimación democrática» y sirva para «reforzar la base social del soberanismo». Munté admitió que un referéndum unilateral sería «lo más aproximado posible» a la consulta soberanista del 9N de 2014, que pudo llevarse a cabo «gracias a la voluntad del Govern y sobre todo de miles de voluntarios».

A su juicio, lo esencial es que las fórmulas que se incluyan en la hoja de ruta tengan «base democrática» y sus resultados disfruten de la «homologación internacional». Munté, por otra parte, evitó recriminar a la ANC que haya convocado una consulta entre sus bases para saber si habría que incluir el referéndum unilateral en la hoja de ruta: «Cualquier debate interno es absolutamente bienvenido».

Baiget niega la fuga de empresas

El conseller de Empresa y Conocimiento de la Generalitat, Jordi Baiget, replicó ayer a la patronal Foment del Treball que en Cataluña no hay «una fuga de empresas» por el proceso soberanista abierto en Cataluña. En la rueda de prensa posterior a la reunión del Govern, Baiget admitió, no obstante, que «quizá» puede haber determinados casos de «deslocalización por motivos fiscales», pero subrayó que en la Comunidad de Madrid se han dado más casos que en Cataluña y que esta práctica no implica ni pérdida de trabajos ni de plantas productivas, sino un «cambio de domicilio fiscal». En cualquier caso, el conseller salió así al paso de las consideraciones hechas anteayer por el presidente de Foment, Joaquim Gay de Montellà, quien aseguró que el proceso soberanista «ha ahogado el catalanismo» y ha alejado inversiones y empresas de Cataluña. Asimismo, Foment denunció que en Cataluña hay «empresas que se marchan por razones fiscales; empresas que tienen un plan de contingencia y alternativo por si el proceso independentista sale adelante o bien empresas que han previsto el cambio de sede». Baiget ha pedido a la principal patronal catalana que “ayude” al Govern a “desbloquear” proyectos como el del Corredor Mediterráneo o bien a reivindicar un menor coste de la energía. Asimismo, el conseller ha asegurado que Cataluña es la cuarta región europea que más inversión extranjera capta y que Acció, la agencia del Govern para la competitividad de la empresa, tiene en curso o bien en estudio unos 220 proyectos de inversión en Cataluña