El Govern sostiene la hoja de ruta de la consulta pese al abandono del PSC

La Razón
La RazónLa Razón

Se acabaron los cantos de sirena al PSC, los aplausos a sus actitudes corajudas con el PSOE y los guiños al partido que «siempre ha apoyado las grandes reivindicaciones del catalanismo». El Govern enterró ayer todo eso y pasó a la ofensiva contra los socialistas catalanes después de que Pere Navarro se haya descolgado del proceso soberanista. «Si el PSC aportara alguna cosa, lo habríamos valorado, pero no aporta nada, así que el resto no esperaremos ante una posición puramente especulativa», afirmó ayer el portavoz de la Generalitat y conseller de la Presidencia, Francesc Homs, al término de la reunión semanal del gobierno catalán.

Homs anunció de esta manera que el Govern renuncia a contar con el apoyo del PSC para impulsar el proceso soberanista, cuya hoja de ruta continúa «intacta». El gobierno catalán quiso demostrar de esta manera que no va a titubear a pesar de que haya partidarios del derecho a decidir que estén saltando del tren. «No pararemos máquinas», adviritió el portavoz de la Generalitat, consciente de que una marcha atrás ahora dejaría en evidencia un enorme fracaso de Artur Mas.

CiU continuará adelante de la mano de ERC, ICV y CUP, los únicos aliados que le quedan para posibilitar una consulta cuya celebración nadie se atreve a augurar. Sin embargo, el Govern mantiene el calendario consistente en fijar antes de final de año la fecha y la pregunta de la consulta y sostiene también el objetivo de convocarla en 2014, tal y como recoge su pacto de gobernabilidad con Esquerra.

Así las cosas, la comisión del derecho a decidir creada en el Paralment votará el próximo 4 de diciembre la estrategia que debe seguirse en el Congreso, la cual consistirá en pedir al Gobierno la transferencia de competencias para organizar referendos. Con toda seguridad, este camino se convertirá en un callejón sin salida puesto que ni PP ni PSOE apoyarán esta transferencia para la cual sería necesario el uso del artículo 150.2 de la Constitución española.

Pero al Govern no le intimida encallarse en el Congreso, ya que, a continuación, tratará de convocar la votación soberanista al amparo de la Ley de Consultas que ultima el Parlament. Probablemente, esta norma también acabará impugnada cuando se apruebe el decreto de convocatoria de la consulta. Tampoco entonces se pararán máquinas.