Gobernar España y enfriar el soberanismo

El ministro Fernández Díaz acusa a los convergentes de «traicionar» el pacto constitucional mientras Borrell los tacha de «embaucadores»

Las elecciones del 20 de diciembre se presentan también en Cataluña como un medidor de la temperatura soberanista. Fría fría predicen las encuestas, que incluso llegan a situar a las fuerzas independentistas entre la tercera y cuarta del espectro político catalán.

Conseguir enfriar el «procés» y que se cumplan las quinielas es la principal baza que juegan populares y socialistas en tierras catalanas. Sus candidatos a la Moncloa pretenden utilizar la legitimidad que otorgan las urnas para frenar el desafío rupturista de Artur Mas y la CUP y, claro está, la campaña da para mucho. No hay mitin, coloquio, desayuno o debate que los de Sánchez y Rajoy no aprovechen para azuzar a aquellos votantes indecisos en contra de los culpables del clima de inestabilidad que se vive en Cataluña, más allá de las diferencias ideológicas entre ambos partidos.

De estimular los ánimos de esta parte del electorado se encargaron ayer un ministro popular y un ex ministro socialista en Barcelona y Mataró respectivamente. En el hotel Barceló Sants, el candidato del PP por Barcelona, Jorge Fernández Díaz, convirtió la Constitución y el pacto constitucional en el eje del acto central de campaña. «Quien incumple un pacto es un traidor», apuntó Fernández Díaz en referencia al pacto constitucional y a la resolución rupturista aprobada en el Parlament el pasado 9 de noviembre, suscrita por Junts pel Sí –la coalición de ERC y de Convergència–. «Nunca nadie antes había ido tan lejos», añadió. «A la cárcel», gritó una de las asistentes después de que el ministro tildara de «maniqueos» a los soberanistas catalanes arrancando los aplausos del auditorio. A Mas y Junqueras les advirtió que «caerán al abismo» porque, dijo, «saben que no van a conseguir sus propósitos». Y les advirtió: «No caeremos en provocaciones ni multiplicaremos su victimismo. Nosotros ganaremos con la fuerza de la Ley».

A menos de 32 kilómetros del Ministro del Interior, el ex ministro socialista Josep Borrell debutó en campaña compartiendo la misma diana. El ex presidente del Parlamento Europeo, después de denunciar que la televisión publica catalana no le dejó presentar su libro, repartió dardos entre los dirigentes independentistas, a los que tildó de «embaucadores» que «envenenan la conciencia de los catalanes».

Borell inició su discurso asegurando que «no entraría en descalificaciones», pero le pudieron las ganas. Del líder republicano Oriol Junqueras dijo que le recuerda al «cura de su pueblo, redondito». Con Artur Mas fue menos condescendiente y le acusó directamente de «prostituir las instituciones políticas».

Si el último domingo de campaña sirvió a PSOE y PP para cargar contra «los traidores» y «embaucadores» de los independentistas, éstos aproecharon para celebrar el «Fair Play» de ERC y Democracia i Llibertat. Dos partidos que no concurren juntos el 20-D como si hicieron en las elecciones autonómicas, pero que se «solidarizan» en campaña porque «comparten un proyecto juntos que es la indepedencia», declaró ayer el candidato de Convergència, Francesc Homs.