Iceta asume que deberá medir sus fuerzas con Parlon para dirigir el PSC

Reivindica su papel al frente del partido durante su mayor crisis interna y aboga por seguir con los «cambios suaves».

Iceta, ayer, durante la presentación de su candidatura para dirigir el PSC en el centro cívico Teresa Pàmies.
Iceta, ayer, durante la presentación de su candidatura para dirigir el PSC en el centro cívico Teresa Pàmies.

Reivindica su papel al frente del partido durante su mayor crisis interna y aboga por seguir con los «cambios suaves».

Miquel Iceta o Núria Parlon. Uno de los dos será escogido como líder del PSC en unas elecciones primarias (inevitables) que los socialistas catalanes celebrarán el próximo 15 de octubre. Los intentos de pacto entre ambas candidaturas no han prosperado y, por tanto, deberán medir sus fuerzas en una batalla que se prevé igualada. Iceta lanzó ayer su candidatura en el centro cívico Teresa Pàmies de Barcelona y lo hizo rodeado de históricos del Partit dels Socialistes como José Montilla, Celestino Corbacho, Jordi Hereu, Manuela de Madre, Josep Maria Sala y Josep Borrell (presente mediante un videomensaje).

Consciente de que todos estos antiguos pesos pesados representan el pasado del PSC, Iceta no les concedió ningún papel como teloneros de su presentación. De todos ellos sólo Manuela de Madre intervino y lo hizo por el simbolismo que tiene su apoyo como antigua alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, precisamente el cargo que ahora ocupa su rival en las primarias.

El primer secretario del PSC preferió que intervinieran figuras de presente como la primera teniente de alcalde de Girona, Sílvia Paneque; el comisionado de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona, David Escudé; y el regidor de Sant Feliu de Codines y viceprimer secretario de la Joventut Socialista, Arnau Ramírez. De esta forma, Iceta trató de escenificar que el suyo no es un proyecto desfasado.

Aunque las llamadas a alcanzar un pacto con Núria Parlon se sucedieron durante el acto en el centro cívico Teresa Pàmies, el PSC asume en su conjunto que habrá primarias y que, por tanto, los ofrecimientos para una candidatura conjunta son retórica.

Iceta apareció por primera vez en el escenario a ritmo de Tina Turner («I’m simply the best»). Luego se sentó en una butaca colocada en las mismas tablas y escuchó los elogios de sus teloneros. Todos compartieron un aspecto: hay que mantener la confianza en el hombre que tomó las riendas del partido en el momento más delicado de la historia de los socialistas catalanes.

El líder del PSC, siempre irónico, recordó que renunció al liderazgo cuando pretendía asumirlo (los socialistas dieron el timón a Pere Navarro) y que luego lo ocupó cuando se creó un vacío de poder (la dimisión del mismo Navarro). Subrayó en este punto la estabilidad que ha aportado a un partido cuyos cimientos temblaban. «A lo largo de estos dos años hemos intentado solucionar – y creo que lo hemos logrado– lo más urgente: dejar atrás la crisis interna más profunda desde 1980», afirmó. A continuación, insistió en que está dispuesto a «compartir el liderazgo» del PSC pero se mostró inflexible respecto a sus aspiraciones. «No creo que haya llegado la hora de cambiar al líder», sentenció.

Dicho esto, Iceta abogó por proseguir «los cambios suaves» en el PSC porque los repentinos han hecho «sufrir» al partido.