Historia

La curiosa historia de una carta de Pla

El 9 de marzo de 1946, las páginas de la revista «Destino» volvían a acoger uno de los artículos de Josep Pla de su sección «Calendario sin fechas», una especie de cajón de sastre donde el escritor ampurdanés podía hablar sobre todos aquellos temas que le interesaban. En esta ocasión, el autor de «El quadern gris» o «El carrer estret» recreaba el diálogo que había mantenido con «una señora de cierta edad, que ha conservido el amor a las confituras y el respeto a sus ideas». El encuentro había tenido lugar cuando «me ha invitado, a su regreso de Barcelona».

El diálogo mantenido entre los dos, según narra el escritor, resulta una delicia. Llama la atención el final del relato que realiza Pla de ese encuentro. En el último párrafo, el «homenot» por excelencia hace referencia a un libro que le ha sido enviado recientemente, hecho que detrás contiene una historia curiosa.

Hace unas semanas, apareció una carta manuscrita de Josep Pla en el nuevo mercado de Els Encants. El documento fue adquirido por un librero barcelonés que lo llevó a otro mercado, en esta ocasión el de Sant Antoni donde fue comprado por su nuevo propietario. La viajera misiva fue enviada por Pla a José María Cortada, un farmacéutico de Igualada, pariente de Joan Cortada i Sala.

Este último fue un escritor e historiador del siglo XIX, autor incluso de traducciones de obras de George Sand. Además de colaborar en varios periódicos de su época, Cortada fue el responsable de la cantata con la que se inauguró el Gran Teatro del Liceo, además de publicar un ensayo en defensa de la autonomía catalana dentro de España. Otro de sus libros fue «Pensamientos de Cortada», publicado en 1846 y conocedor de al menos en dos ediciones. El pequeño volumen de casi medio centenar de páginas contenía un total de 321 frases de Cortada, en las que había espacio para todo tipo de temáticas, especialmente las relaciones humanas.

El farmacéutico de Igualada conservaba algún ejemplar de esa edición de 1846 y debió pensar que su antepasado podría ser aparecer en uno de los artículos que Pla publicaba en «Destino». El 9 de marzo de 1946, el escritor contestaba con una nota de agradecimiento, la misma que apareció en Els Encants de Barcelona. «Muchas gracias, Sr. Cortada, por su amable carta y por los "Pensamientos"de su antepasado, que me envía y conservaré como una de las cosas más delicadas y curiosas de mi pequeña biblioteca. Le estoy sinceramente agradecido. ¿No tiene vd. una noticia factible de ser enviada del Sr. Cortada? La recibiría con muchísimo gusto y me proporcionará el placer de hacer, con ella, un artículo sobre su agudo pariente. Su siempre de vd. affmo. amigo y servidor q. e. s. m., José Pla».

Es curioso que el autor de «El carrer estret» envió la carta el mismo día que apareció su artículo en «Destino». Junto con ella, Pla también remitió el recorte de la última entrega de su «Calendario sin fechas». Allí volvemos a encontrar la parte final de su diálogo con la «señora de cierta edad»: «Don José Mª Cortada, que es farmacéutico en Igualada, me envía un librito de máximas de su antepasado don Juan Cortada, el distinguido historiador ochentista que salvó el legajo del proceso de Juan de Serrallonga». Pla admitía que «el pensamiento número 77 –porque es de observar que éstos son pensamientos numerados– dice "La manía de mejorar, empeora muchas cosas"». El escritor daba la razón a Cortada y añadía que «es verdad, porque la manía de mejorar no es por necesidad el mejoramiento y puede quedarse en simple manía».

No se sabe si el farmacéutico llegó a escribir a Pla facilitando la información solicitada.