«La genética predispone a tener mayor facilidad para expresar un trastorno mental»

Entrevista a Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe del Servicio de Psiquiatría de Vall d’Hebron

Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe del Servicio de Psiquiatría de Vall d’Hebron
Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe del Servicio de Psiquiatría de Vall d’Hebron

Investigadores de la Vall d’Hebron han participado, junto con otros 500 especialistas de diferentes centros a nivel mundial, en el estudio más grande que se ha hecho hasta el momento a nivel de bases genéticas comunes entre diferentes trastornos del cerebro, que se ha publicado en la revista Science.

Investigadores de la Vall d’Hebron han participado, junto con otros 500 especialistas de diferentes centros a nivel mundial, en el estudio más grande que se ha hecho hasta el momento a nivel de bases genéticas comunes entre diferentes trastornos del cerebro, que se ha publicado en la revista Science.

-¿Cuál era la finalidad principal del estudio? ¿Qué se ha estudiado a partir de este trabajo?

-La finalidad ha sido básicamente estudiar qué bases genéticas comparten diferentes trastornos psiquiátricos entre sí, por un lado; por otro lado, qué bases genéticas comparten entre sí diferentes trastornos neurológicos; y luego ver si hay una parte de este puzzle genético que comparten los trastornos psiquiátricos y neurológicos. Además se ha analizado si las bases genéticas, los factores de riesgo genéticos asociados a cada uno de estos trastornos, se asociaban a medidas conductuales o cuantitativas. Por ejemplo, si se asociaban aquellas variantes genéticas que confieren riesgo para el TDH a años de estudio, a fumar o no fumar...y hemos visto que estos rasgos genéticos tienen un impacto importante, se asociacian de forma significativa a algunas de estas variables cuantitativas o conductuales que se han medido. En el fondo, lo que pone de manifiesto es que estos factores genéticos son muy importantes en el origen de estos trastornos, que hay una carga genética que predispone a tener mayor o menor facilidad para expresar uno de estos trastornos. Al final es una demostración empírica y con una potencia estadística brutal para validar aspectos que de alguna manera conocemos: los trastornos psiquiátricos tienen un trasfondo genético y eso lo conocíamos, pero aquí bajamos a nivel molecular. Y también pone de manifiesto que el ambiente y las bases genéticas interactúan. En el caso de los trastornos mentales, esa parte genética, algunas veces se ha obviado y se ha achacado al ambiente, a cómo te educan...pero es el resultado de la interacción de ambos, por lo que las bases genéticas tienen un papel muy importante.

-¿De qué datos se han valido para hacer el estudio?

-Se ha hecho mediante ciencia colaborativa; el estudio ha sido liderado por el grupo de Boston, pero si cada laboratorio de cada centro del mundo que ha participado, y en total somos unos 500 centros colaboradores, no hubiera compartido sus muestras, no hubiéramos llegado a esta potencia estadística tan importante. Por primera vez, en clave trastornos del cerebro, hemos podido aunar esfuerzos para llegar a esas muestras tan importantes.

-El estudio concluye que los trastornos psiquiátricos comparten variedades de riesgo comunes, mientras que los neurológicos son diferentes entre ellos y también respecto a los trastornos psiquiátricos. ¿Qué supone este descubrimiento?

-Los neurológicos son más individuales, es como si cada uno de ellos tuviera sus propios factores de riesgo, que comparten entre sí muy pocas variantes genéticas de riesgo. En cambio, a nivel de psiquiatría observamos que se comparten mucho más entre sí, pero esas pequeñas diferencias que no se comparten son muy importantes porque el tratamiento que vamos a hacer para cada una de las patologías es diferente. Esto hay que verlo desde el punto de vista que todas estas enfermedades son complejas, no es solo un gen concreto que te predispone o te incrementa el riesgo para tener esa patología, sino que son diferentes genes –en esquizofrenia o TDAH más de 100- que están interactuando entre ellos y dependiendo de que haya un tipo u otro de genes de riesgo tendrás más o menos intensidad para tener el trastorno. Todo esto supone una novedad importante: nos certifica que, en el futuro, en las clasificaciones que utilizamos, por ejemplo, en psiquiatría es muy probable que estas variedades genéticas estén incluidas dentro de los criterios diagnósticos. Ahora nosotros sabemos que, a nivel estadístico, se comparten variantes genéticas y el siguiente paso que se va a hacer es ver cuáles son específicamente esas variantes de riesgo. Eso nos va a llevar a poder hacer mejor estimación de los riesgos de los pacientes. La genética molecular nos tiene que ayudar a desarrollar tratamientos mucho más específicos. Además, es muy relevante el entender y esto se relaciona con el estigma. Hay que entender que es una combinación genética que te predispone a tener mayor riesgo.

-Sin embargo, existe una excepción que es la migraña, que correlaciona significativamente con el TDHA, la depresión mayor y el síndrome de Tourette. ¿Qué significa esto?

-Aquello que condiciona o predispone a tener TDAH es lo mismo o muy parecido a lo que predispone a tener migraña. Esto alerta a muchos clínicos a preguntar si hay migraña o no hay migraña y el siguiente paso es, cuando sepamos cuáles son de forma concreta estos factores de riesgo comunes a nivel molecular, poder hacer tratamientos mucho más específicos y ser mucho más preventivos.

-Estos nuevos datos que arroja el estudio, ¿son concluyentes? ¿Qué avances suponen?

-Son concluyentes en el sentido de que se han incluido muestras muy importantes, de millones de sujetos, y eso da un gran poder estadístico. Este estudio lo que hace es abrirnos la puerta a ver cuáles son en concreto estas bases moleculares de tipo genético que confieren riesgo al TDAH y otros trastornos. Y lo que es muy importante es que permite entender mejor los trastornos psiquiátricos o mentales, entender que hay una base genética que es muy relevante, tanto que solo esa base genética es un factor de riesgo para otras medidas conductuales, como los años de estudio, el tener sobrepeso... Además, todo ello permite desestigmatizar trastornos de los que se habla de invención, de sobrediagnóstico, que la gente los vincula únicamente a factores ambientales... Y a partir de este estudio nos surgen muchas preguntas como los criterios diagnósticos en base a estos resultados, cómo hacer prevención...