Cataluña

La moción contra Torra abre la semana más convulsa a la espera de las sentencias

La iniciativa, que hoy se debate en el Parlament, no tiene opciones de éxito: sólo cuenta con el apoyo de Cs y PP. El PSC ya anunció su abstención

La iniciativa, que hoy se debate en el Parlament, no tiene opciones de éxito: sólo cuenta con el apoyo de Cs y PP. El PSC ya anunció su abstención

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El estallido del «procés», tan pregonado como inesperado por la ejecución final del 1-O y de la declaración unilateral de independencia del 27, abrió la etapa política más convulsa de la Historia reciente. Un periodo que llega a su fin justo ahora, dos años después y con las sentencias del Tribunal Supremo a la vuelta de la esquina (antes del día 16, aunque podrían conocerse este viernes o el lunes 14, según adelanta La Vanguardia). El ciclo que viene en Cataluña dependerá del fallo, del grado de respuesta civil y del 10-N. Antes, eso sí, el Parlament vivirá otra jornada de agitación con una moción de censura contra Quim Torra sin opciones de éxito. Un capítulo final que hoy justo empieza.

Y comienza con un órdago de Ciudadanos y PP al president, quien cuenta con la baza de que ni el PSC ni los «comunes» –tampoco la CUP– se han sumado a la propuesta para descabalgarlo del Palau de la Generalitat. Es decir, salvará el puesto por decisiones ajenas y no por méritos propios. La candidata alternativa es Lorena Roldán, nueva líder del «partido naranja» en Cataluña tras la marcha de Inés Arrimadas, que sólo sumará sus 36 escaños y los cuatro «populares», muy lejos de los 68 que marcan la mayoría. Aún así, la moción se debatirá en el hemiciclo y servirá para que la oposición vuelva a poner el foco en la falta de acción social y la parálisis del Ejecutivo, que no cuenta ni con presupuestos propios tras año y medio de mandato.

En el texto presentado por Cs en el que expone sus motivaciones para presentar la moción, el «partido naranja» alerta de la «irresponsabilidad que supone que Torra siga ostentando la máxima autoridad ejecutiva autonómica de Cataluña y la máxima representación ordinaria del Estado en Cataluña».

A su juicio, esta situación «impone un deber a todos los demócratas de impedir que Torra continúe poniendo en peligro la prosperidad económica de Cataluña, la convivencia pacífica entre ciudadanos y los derechos y libertades de todos los ciudadanos». Las detenciones de los CDR y la no condena de los partidos –el Govern sostiene que es una maniobra para «criminalizar al independentismo– han hecho el resto, según la formación naranja. También los llamamientos del soberanismo a la «desobediencia civil masiva» como respuesta a las sentencias aprovechando el segundo aniversario del 1-O y los preparativos de la ANC, Òmnium y movimientos como Tsunami Democràtic o los CDR.

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Las entidades ya han anunciado que su respuesta al fallo (en caso de que sea condenatorio) serán cinco marchas de tres días y 100 kilómetros para paralizar Cataluña. Tsunami Democràtic, por su parte, lanza mensajes a través de las redes sociales apelando a la movilización y advierte que «la respuesta que se ha organizado pretende generar una situación de crisis generalizada en el Estado español que se prolongará en el tiempo». «Ni una semana ni tres meses. Durará lo que haga falta para conseguir los objetivos», avisan desde un movimiento orquestado en los últimos meses, sin líderes visibles y que cuenta con el apoyo público a través de las redes de varios dirigentes políticos, desde el propio Quim Torra a Carles Puigdemont o Oriol Junqueras.

Este viernes 11, además, hay convocada una huelga general por los sindicatos independentistas Intersindical-CSC e Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC).

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