Europa

La pintura vuelve a contar historias

El Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) reivindica la pintura figurativa en una muestra

El realismo lírico es una de las claves de la exposición
El realismo lírico es una de las claves de la exposición

BARCELONA- Tras el impresionismo y la irrupción de las vanguardias, la pintura se alejó de los parámetros clásicos y se posicionó en un territorio frío, casi quirúrgico, en el que la figura humana y su representación quedaban en un segundo plano. El siglo XX fue la época más alejada del hombre y sus pequeños dramas de la historia del arte. Sin embargo, el siglo XXI parece querer recuperar los orígenes, cuando un cuadro no era otra cosa que la emoción de un momento capturada en el tiempo. «Está claro que la nueva pintura figurativa vuelve a tener como objetivo contar historias, dejar testimonio de lo que ocurre en el tiempo presente, como ya hacían los pintores de las cuevas de Altamira», comenta el pintor Antonio López.

El padre del realismo contemporáneo español fue uno de los jurados de la séptima edición del concurso Figurativas, que este año reunió obras de 2.270 artistas de 85 países, convirtiéndose en el más importante de arte figurativo de toda Europa. «La calidad de las obras es inmensa. Nunca había sido jurado en un concurso con tanto nivel, en la que una veintena de cuadros podría estar expuesto en cualquier museo del mundo», afirma López.

El Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM) acoge hasta el 17 de noviembre lo mejor de un concurso que ganó el artista Carlos Morago en la categoría de pintura con «El taller del artista». La muestra presenta unas 60 obras pictóricas y 40 esculturas. La cantidad de obra hace que sea una exposición muy representativa de las nuevas corrientes y tendencias del arte. En los artistas europeos destaca el peso del lenguaje fotográfico y el cine en la composición, con gran cantidad de primerísimos planos. En los artistas norteamericanos domina un lenguaje más tradicional, de cuerpo entero y mucho desnudo. «Podríamos resumir que la pintura vuelve a ser humana, una expresión sublimada del hombre», asegura el arquitecto José Manuel Infiesta, director del MEAM, pinacoteca frente al Museo Picasso.

Las historias que cuentan estos cuadros van desde una niña y sus clases de danza a una anciana enfrentada a su enfermedad o dos jóvenes turistas sentadas en una abarrotada plaza. «La técnica siempre estará en un segundo plano, lo importante es tener algo que contar. Los grandes cuadros son aquellos que consiguen que lo uno esté supeditado a lo otro, que dicha técnica sea la única posible para contar aquello que se quería decir. Es entonces cuando la emoción se exalta», asegura López.

La exposición es una posibilidad de descubrir nuevo talento y encontrar los nuevos caminos que se abren para la pintura. «Nuestro objetivo como fundación es dar aliento y promocionar a los creadores. El mundo no puede vivir sin artistas, sería un lugar muy aburrido», comenta Infiesta. Además de López, el jurado del concurso contó con artistas de la talla de Jacob Collins, Eduardo Naranjo, Gottfried Helnwein y Odd Nerdrum. A estos nombres hay que añadir al crítico Tomás Paredes y al galerista Santiago Sánchez Echeberría.