La presión policial reduce a la mitad la prostitución en Girona

Las meretrices se sitúan ahora lejos de las carreteras para evitar las multas

La prostitución en las carreteras catalanas está prohibida
La prostitución en las carreteras catalanas está prohibida

La presión policial ejercida en los últimos meses en las comarcas de Girona ha permitido reducir a casi la mitad la presencia de prostitutas en esa zona. Todo ello gracias al dispositivo denominado «Voral», de los Mossos d'Esquadra.

Concretamente, y según datos de la Policía Autonómica, este año se ha reducido en un 56 por ciento la presencia de prostitutas en las demarcaciones gerundenses.

En unas jornadas transfronterizas sobre seguridad y emergencias, celebradas recientemente, la conselleria de Interior también destacó que el número de prostíbulos ha pasado de 44 en el año 2010 a 27 en 2013, en la demarcación de Girona, tras una intensificación de la presión policial.

El problema de la prostitución en Girona, o más exactamente en sus carreteras, no es nuevo ni mucho menos. La reciente aprobación por parte del Gobierno francés de multar a los clientes de la prostitución puede provocar un efecto llamada que disgusta y mucho a los ayuntamientos más cercanos a la frontera con el país galo, y más exactamente en La Jonquera.

Preocupación

Este Consistorio y otros de los alrededores llevan tiempo denunciando esta situación, que ha coincidido con diversos episodios polémicos relacionados con el macroprostíbulo «Paradise», que ha sido objeto en los últimos meses de lanzamientos de explosivos propiciados por luchas entre mafias rivales.

No obstante, la mayor preocupación ahora mismo de estos municipios no son estos macroprostíbulos, sino la presencia de profesionales del sexo en las carreteras gerundenses. Después de múltiples quejas y reuniones con el departamento de Interior, se ha ejercido la citada presión policial, que ha surgido efecto. Según las administraciones, en estos momentos hay una treintena de prostitutas ejerciendo en las vías de la provincia de Girona.

Los datos de esta disminución de la prostitución corresponden a las carreteras con titularidad de la Generalitat y la Diputación de Girona, donde desde el verano de 2012 se aplica una normativa que permite multar a clientes y meretrices. Junto con una mayor presencia de los Mossos d'Esquadra, estas sanciones han contribuido a solucionar, en buena parte, el problema.

Sigue siendo diferente la situación de la carretera N–II, de titularidad del Gobierno. En esa vía también ha disminuido la presencia de prostitutas, pero se deben más a las obras que se han realizado en los últimos años y quizá también a los efectos de la crisis económica, que ha disminuido el número de clientes.

En el primer año de la operación «Voral», el Servei Català de Trànsit impuso un total de 1.061 sanciones a profesionales del sexo, aunque sólo se cobraron 30. Las meretrices reaccionaron y ahora se colocan a más de 40 metros de las vías, una distancia suficiente para evitar las temidas multas. La propia Policía Autonómica admite que si se sitúan tan lejos no hay motivo para multar. La mayoría de ellas proceden de los países de la Europa del este.