Actualidad

Las ordenanzas de Colau superan el primer trámite, quien más contamine pagará más

La abstención de ERC y JxCAT da luz verde a debatir una nueva fiscalidad municipal que prevé ingresar 82 millones más. Sube el área azul y verde para los no residentes y el IBI un 5,4%

La abstención de ERC y JxCAT da luz verde a debatir una nueva fiscalidad municipal que prevé ingresar 82 millones más. Sube el área azul y verde para los no residentes y el IBI un 5,4%

Publicidad

Subir el precio de la grúa, el tiquet de la zona verde y azul en función de la etiqueta ambiental de cada vehículo, y otros impuestos como el que se paga por tener un coche o una moto es una idea impopular. Los ciudadanos no van a aplaudir a Ada Colau y a su equipo de gobierno por subir el coste de la grúa de 147,69 euros que se pagan ahora a 173. Pero si la concejal de Hacienda, Montserrat Ballarín, argumenta que la nueva propuesta de Ordenanzas Fiscales para 2020 propone cambios para plantar cara a la emergencia climática y al uso intensivo del espacio público, la noticia enoja menos. Además, con estos argumentos, los grupos que forman el gobierno municipal, BComú y el PSC, han conseguido el apoyo de dos grupos de la oposición, ERC y JxCat, que se han abstenido, para dar luz verde de manera incicial a las nuevas ordenanzas fiscales de Barcelona.

Ciudadanos, Barcelona pel Canvi y el PP votaron en contra en un pleno donde también se ha rechazado la sentencia del «procés», en esta ocasión tras un pacto entre BComú, ERC y Junts per Catalunya. El PSC se desmarcó de sus socios de gobierno.

Cuatro años sin ordenanzas

Este primer acuerdo entre el el gobierno y dos grupos de la oposición trae aires nuevos al Ayuntamiento de Barcelona. Hace cuatro años que la ciudad no actualiza las ordenanzas porque desde 2015-2016, el primer año de Colau como alcaldesa, el pleno municipal ha sido incapaz de entenderse.

Publicidad

El gesto de ERC y de JxCAT es por ahora sólo un punto de partida para que la ciudad pueda estrenar nuevas ordenanzas en 2020. Ahora empieza el debate. Tanto el concejal de ERC, Jordi Castellana, como la portavoz de Junts per Catalunya, Elsa Artadi, avanzaron que tienen intención de negociar para introducir cambios. Las ordenanzas se someterán a exposición pública hasta el 10 de diciembre y el último pleno ordinario antes de Navidad se someterán de nuevo a votación.

Terrazas como París y Milán

Publicidad

Si el equipo de Colau logra entenderse con ERC y JxCAT y sacar adelante las ordenanzas municipales, los establecimientos con terraza en las zonas más turísticas serán los más perjudicados por esta subida de impuestos con la que el Ayuntamiento de Barcelona tendrá unos ingresos adicionales, de unos 82 millones.

La concejal de Hacienda quiere revisar las tasas de ocupación del espacio público por parte de las terrazas para reordenar el sector y equiparar los impuestos que pagan los restauradores en Barcelona con ciudadades como París, Roma o Milán. El anuncio no ha gustado al sector que se ha revelado contra la subida de una tasa que estaba congelada desde 2010. Su portavoz, Roger Pallerols, dice que estudiarán la propuesta y no descartan recurrir a la justicia. Ballarín ya ha avanzado que está dispuesta a escuchar a los restauradores y negociar. Por ahora, su propuesta habla de una nueva clasificación/zonificación «más realista y actualizada». En zonas como la Sagrada Familia, el coste de una mesa más cuatro sillas se multiplica por siete Por una mesa y cuatro sillas se pasará a pagar de 16,58 euros a 131,62 euros cada mes.

Ballarín explica que serán coherentes con la actividad económica de cada calle y la demanda de uso del espacio público, y que en las zonas deprimidas económicamente, las tasas no subirán, por ejemplo. En la zona más cara –Rambla Catalunya o Paseo de Gràcia– una mesa y cuatro sillas (2,25 metros cuadrados) se pasará de pagar 1.05 euros cada día a 4,39 euros. Al mes, se traduce en un aumento de 31,38 euros a 131,62 euros. En la zona más cara de Venecia se paga 8 euros y en Roma, 3,59 euros, por el mismo espacio.

En cambio, en las zonas con menos presión turística, ahora se paga 5,2 euros al mes y se pasará a pagar 6,75 euros.

Paga quien más contamine

El equipo de Colau propone subir la grúa un 17%. Retirar el coche del depósito pasará a costar de 147,69 euros a 173 euros –sólo la grúa, la multa va al margen–.

Publicidad

En congruencia con su nueva política climática, también propone incrementar la zona azul y verde de aparcamiento para desincentivar el uso del coche, sobre todo, de los no residentes. Cada vehículo pagará según lo que contamine. El baremos lo marcará el distintivo de la DGT. Se eliminan las bonificaciones a los buenos conductores, se pagará en agosto y en el caso del área azul de 14.00 a 16.00 horas. La multa por no cumplir el horario pasará de 7 a 9 euros.

Se contempla la adecuación del Impuesto de Bienes Inmuebls (IBI) a los nuevos valores catastrales, el incremento medio será del 5,46%. Se gravará más a las viviendas desocupadas