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Los auténticos protagonistas de los Premios Princesa de Girona

Las protestas ocultan el talento de los jóvenes distinguidos con el galardón

Las protestas ocultan el talento de los jóvenes distinguidos con el galardón

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Los verdaderos protagonistas de los Premios Princesa de Girona no son los Reyes, la princesa Leonor y la Infanta Sofía. Por mucho que sea la primera vez que la Princesa de Asturias y Girona visite Cataluña y pese a que los CDR y el independentismo menos conciliador se empeñen en hablar de ellos. Los protagonistas son los galardonados, el neurólogo y emprendedor Ignacio Hernández Medrano (Premio Empresa), el joven matemático Xavier Ros-Oton (Premio Investigación Científica), la emprendedora social Begoña Arana (Premio Socia) y el director de escena Rafael Rodríguez Villalobos (Premio Artes y Letras). También Maria Jammal, cofundadora de la organización internacional Humanity Crew, que ofrece apoyo psicológico y servicios de salud mental a los refugiados, que recogerá el Premio Internacional. Además de conmemorarse un número redondo, en esta décima edición, los Premios Princesa de Girona reconocen por primera vez el talento de una persona joven a escala mundial.

Pero si uno busca noticias en Google sobre los Premios Princesa de Girona, entre las 20 primeras entradas que aparecen ninguna mención a los premiados. Todas se centran en el desafío que los CDR han lanzado a la Familia Real para expresar su rechazo a que pisen territorio catalán. Antes de la sentencia del «procés», de que Tsunami Democratic fuera una idea y de que las siglas CDR tuvieran algún significado, los actos de los Premios Fundación Princesa de Girona se habían mudado ya al Palacio de Congresos de Barcelona. Oficialmente, el Ayuntamiento de Girona trasladó a la fundación que no podría organizar la gala donde siempre se había hecho, en el Auditorio-Palacio de Congresos, porque se estaban llevando a cabo unas obras de mejora. Pero paralelamente, el Ayuntamiento de Girona declaró al Rey «persona non grata» por el discurso que pronunció el 3 de octubre de 2017, dos días después del referéndum del 1-O. Por este motivo, la alcaldesa de Girona, Marta Màdrenas (JxCAT),habría pedido al Auditorio que no acogiera más la entrega de los premios.

Con motivo del décimo aniversario, la Fundación Princesa de Girona ha preparado para esta edición debates, conferencias, workshops, diálogos y networking sobre educación, pensamiento crítico, tecnología, sostenibilidad, responsabilidad social, ocupación e igualdad de oportunidades, paradójicamente los mismos temas que preocupan y abordan los jóvenes de la #Generación140, acampados en la plaza Universidad. Aunque a través de Telegram, los estudiantes acampados se han sumado a la protesta contra la visita del Rey, el contenido de los premios de la Fundación Princesa de Girona tiene más que ver con ellos de lo que piensan. Al fin y al cabo, ofrecen a los jóvenes, herramientas, conocimiento y espacios de encuentro para hacer frente a los desafíos de la sociedad de hoy. Y confían en la educación como palanca de cambio, de transformación social y de construcción de pensamiento crítico.

Xavier Ros-Oton, Investigación Científica

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Lo que las matemáticas esconden

«Creo que la mayoría de gente no es consciente de hasta qué punto influyen las matemáticas en nuestra vida diaria», dice Xavier Ros-Oton (Barcelona, 1988). «Muchas de las cosas que usamos a diario no serían posibles sin los descubrimientos matemáticos de los últimos cien años: desde las bombillas LED, resonancias magnéticas o el GPS, hasta la inteligencia artificial, el diseño de un avión o las predicciones climáticas», explica este joven y brillante profesor de Matemáticas del Instituto de Matemáticas de a Universidad de Zurich. «En todos estos ejemplos se están usando de forma fundamental ecuaciones en derivadas parciales», añade. Dicho esto, es más fácil de comprender por qué su investigación sobre ecuaciones derivadas parciales, un campo central en muchas disciplinas científicas, ha tenido una repercusión muy destacada en la comunidad científica. Y se entiende que recoja el Premio FpdGi a la Investigación Científica 2019, que además de visibilidad a su trabajo, es «una muy buena excusa para celebrar con familiares, amigos y colaboradores, el trabajo de los últimos años».

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Ros-Oton cuenta que hace más de 200 años que los matemáticos estudian las ecuaciones en derivadas parciales, desde que se vio que permitían modelar fluidos, ondas, calor ... Hoy, la investigación matemática en este campo es muy activa y Ros-Oton augura que «muchas de las cosas que usaremos en se basarán en la investigación matemática actual».

Pese a la pasión que muestra por esta disciplina, las Matemáticas siguen siendo una asignatura dura de roer para muchos alumnos. Ros-Oton admite que le empezaron a gustar las Matemáticas cuando comenzó a participar en concursos como el «Cangur» o la «Olimpiada Matemática», donde había más razonamiento que cálculo. Defiende más iniciativas y quizás cambios en el currículo que ayuden a despertar el interés por la ciencia en la escuela»

Begoña Arana, Social

Las lecciones de los más desfavorecidos

A Begoña Arana Álvarez (Cádiz, 1985), el refrán «de tal palo, tal astilla», le va como anillo al dedo. En casa, aprendió a ver y a escuchar a los más desfavorecidos, personas invisibles para gran parte de la sociedad. Su madre y su padre tenían profesiones muy ligadas al mundo de lo social y a través de ellos, «pronto descubrí que la mayor recompensa que podía tener era atender y escuchar a los más desfavorecidos».

Con 17 años, dedicaba parte de su tiempo a buscar alternativas para mejorar la vida de los que más lo necesitan, en lugares como el Centro Penitenciario de Algeciras o como miembro del equipo de prevención del maltrato infantojuvenil del Campo de Gibraltar. Hoy, dirige Nuevo Hogar Betània, una asociación sin ánimo de lucro que atiende a personas en situación de exclusión social, sin hogar, presos y ex presos, inmigrantes, familias vulnerables o mujeres víctimas del tráfico de seres humanos. De ellos aprende «innumerables cosas bonitas que muchos de nosotros pasamos por alto en nuestra cotidianidad». John Lennon los resume así: «La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes».

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Arana se siente una afortunada, porque tiene un trabajo en el que «recibes más de lo que das». «Es muy bonito pensar que tu trabajo repercute en otro positivamente», dice, «pero el aprendizaje que recibo es mayor». El premio FpdGi Social 2019 es una oportunidad para compartirlo. «Ser capaces de apreciar la importancia de pertenecer a una familia, de que alguien que te quiera te regale un beso, de que tu padre o madre te de los buenos días, porque son cosas que todos los que tienen necesidades valoran mucho y que los que no las tenemos no valoramos». Arana ve cada día lo peor y lo mejor del ser humano. Que los problemas de las personas son cargas para los demás, pero que la afectividad es la matriz de nuestro desarrollo.

Ignacio Hernández Medrano, Empresa

Democratizar la medicina

Cuenta Ignacio Hernández Medrano (Alicante, 1983) que hasta hace dos días, los médicos «hacíamos una medicina poblacional, que trata a todos los pacientes más o menos de la misma manera». Pero en el mundo de hoy, de macrodatos conectados y en el que podemos recibir en «streaming» cada vez más información individualizada, «ya es posible trabajar modelos matemáticos que nos permitan responder a los pacientes con actuaciones más personalizadas». A partir de esta reflexión y con la ayuda de la tecnología y la inteligencia artificial, Hernández inventó una forma completamente distinta de hacer investigación médica. Ha creado dos plataformas que democratizan el acceso a la información medicocientífica de millones de pacientes, a través de la inteligencia artificial. Por un lado, Savana, que lee y analiza los datos de millones de casos clínicos (180 millones), a partir de los cuales aprende y genera modelos predictivos que anticipan la mejor actuación ante un paciente y extrae un conocimiento clínico que previamente estaba oculto. Por otro, Mendelian, una plataforma encaminada a democratizar el uso de la información genómica para el diagnóstico.

El premio que recoge hoy, «no es una casualidad», dice. Tampoco que su empresa, «marca España», fundada por tres alicantinos, exporte una nueva manera de hacer investigación clínica a Europa. Tras licenciarse en Medicina Clínica, Hernández trabajó durante diez años en el Servicio de Neurología del Hospital Ramon y Cajal, donde coordinó la estrategia de investigación del centro. Le gusta recordar que antes de arrancar su proyecto, en España, contaba «con un buen sistema sanitario, con gestores dispuestos a darnos oportunidades e innovación y con un sistema de historias clínicas digitales puntero en el mundo». Para Hernández y su equipo el premio «representa la idea de que la autoestima de nuestro país puede encontrarse también más allá del deporte».

Rafael Rodríguez Villalobos

Ópera para sembrar debate y dialogar

En la antigua Grecia, la tragedia jugaba un papel clave en el ejercicio de la democracia: antes de debatir sobre las leyes, ayudaba a analizar con perspectiva diferentes asuntos. Rafael Rodríguez Villalobos, una de las figuras jóvenes más interesantes de la dirección operística –ganador del Premio Europeo de Dirección en Viena en 2013–, cree que «la ópera está llamada a ser la tragedia contemporánea del siglo XXI». «De algún modo trae consigo esa capacidad de crear una catarsis en el público», comenta. Defiende la ópera como «el género que nos ayude a debatir sobre nuestra sociedad». «Por un lado, la belleza plástica nos ayuda a asimilar asuntos difíciles de mirar de frente y, por otro, la música hace que el cuerpo vibre. Es imposible no salir conmocionado de una función operística».

Quizás una ópera sea la clave de vuelta del problema catalán. Lástima que sea una gran desconocida para el gran público, lamenta Villalobos. «¿Cómo puede ser que los jóvenes no estén interesados en un género tran transversal, multidisciplinar integrador?», se pregunta. Su atracción por la ópera fue bastante precoz y natural. Con sólo diez años supo que se dedicaría a la ópera después de ver una actuación en el Teatro de la Maestranza. Y con el tiempo, descubrió que más allá de la estética, la ópera ahonda en cuestiones filosóficas, sociales y políticas. Villalobos encontró en este género su manera de investigar y expresar su visión del mundo.

Su obra favorita es Tristán und Isolde, lleva sus últimas palabras tatuadas, pero dice que jamás la dirigirá porque dirigir supone tener una relación amor/odio con las obras por el esfuerzo físico y emocional que supone enfrentarse a ellas. Le fascinan las obras que ahondan en los recovecos más oscuros del alma humana y lo hacen sin eufemismos, como Britten, Janacek, Mozart o Monteverdi. En sus obras más que una impronta estética prefiere sembrar la semilla del debate en el espectador. Como hace con esta reflexión.

Maria Jammal

La mujer que escucha a los refugiados

La joven árebe-israeliana, Maria Jammal, llegó por primera vez a Grecia huyendo de la injusticia de Oriente Medio. Quería volver a sentir su lado más humano dando a los demás lo que ella había recibido. En Grecia, comprendió que el sufrimiento que había vivido podía transformarlo en conocimiento para ayudar a los demás, porque «nadie entiende mejor a un refugiado que alguien que ha nacido y crecido con esa narrativa». Recuerda que el primer día que llegó a las Islas Griegas conoció a una mujer que acababa a perder a tres de sus hijos en un naufragio. «Su marido, su hija pequeña y ella estaban destrozados», explica. «Me quedé con ellos, ayudándoles a organizar un funeral y acompañándoles. Fue mi manera de ayudarles a sobrellevar tanto sufrimiento. No fue planeado. Tampoco esperaba encontrarme tanto dolor en Grecia, pero cuanto más tiempo pasaba, veía más pérdidas y traumas. Me di cuenta de que nadie preguntaba a los refugiados cómo estaban ni les explicaban a qué iban a enfrentarse. Y pensamos que alguien debía ocuparse de darles apoyo psicológico y ofrecerles un servicio de salud mental». Y así nació Humanity Crew, una red de profesionales de la salud mental que ofrece apoyo on line a las poblaciones desplazadas.

Jammal ha aprendido de los refugiados a luchar para dar una vida mejor a los hijos y a no rendirse contra la injusticia. También que hay que ser muy fuerte para sobrevivir a situaciones de guerra, violencia y pobreza, y cruzar montañas y el mar. Y que «nada impedirá a unos padres a buscar una vida mejor para sus hijos», afirma. Hay una frase de Òscar Camps, fundador de Proactiva Open Arms que suscribe: «Cuando el mar se convierte en un lugar seguro para ti, la tierra debe ser un infierno». Mientras crezca la injusticia entre Norte y Sur, al gente seguirá huyendo en busca de vida. Y mientras las autoridades no se hagan responsables, el mar será al tumba de miles de refugiados.