Mas acelera el «pacto nacional del derecho a decidir» y descuelga al PSC

Artur Mas, ayer, durante la reunión semanal del gobierno catalán
Artur Mas, ayer, durante la reunión semanal del gobierno catalán

Apenas hace una semana, Artur Mas y Oriol Junqueras dejaron en evidencia sus discrepancias sobre el ritmo que debía seguir la consulta soberanista. «Cuantos más seamos mejor», decía el presidente de la Generalitat en un mensaje que todos entendieron como una llamada a no acelerar más de la cuenta el proceso para evitar que el PSC se descolgara. Pues bien, la discrepancia entre Mas y Junqueras se ha resuelto a favor del líder de ERC porque el presidente de la Generalitat optó ayer, tras la reunión semanal de su gobierno, por poner fecha a la firma del denominado Pacto Nacional por el Derecho a Decidir. Será el próximo 26 de junio y no contará con la rúbrica de los socialistas catalanes, que no tardaron en confirmar su ausencia.

La decisión de Mas de precipitar la firma pacto por el derecho a decidir hacía prácticamente imposible que el PSC se sumara, sobre todo teniendo en cuenta el último precedente. En una cumbre convocada por el presidente catalán en el Palau de la Generalitat el pasado 6 de mayo, el líder de los socialistas catalanes, Pere Navarro, dejó constancia de sus enormes diferencias con el proceso del derecho a decidir a la vista de que el Govern avanzaba con ritmo decidido a la independencia sin contemplar la vía de la España federal.

Las condiciones del PSC

«No se han cumplido ninguna de las condiciones que exigíamos para participar en este pacto: concreción del calendario, miembros y actividades, neutralidad y eliminación del consejo asesor para la transición nacional», lamentó el portavoz parlamentario del PSC, Maurici Lucena, para justificar la negativa de su partido a participar en el pacto por el derecho a decidir.

Mas, por tanto, tendrá que conformarse con los partidos que le han acompañado hasta la fecha, es decir, ERC, ICV y CUP. Pero se dará el gustazo de hacerse la enésima foto relacionada con el proceso soberanista, en esta ocasión con un total de 25 entidades, muchas de las cuales son habitualmente subvencionadas por la Generalitat.

Con la cumbre del pasado 6 de mayo, Mas quiso sentar las bases para abrir el proceso a las organizaciones sociales de Cataluña. Esta maniobra estaba destinada a demostrar que la reivindicación de una consulta soberanista no es simplemente un proyecto de CiU y ERC, sino también una demanda compartida por agentes económicos, sociales y culturales de la comunidad.

El pacto nacional del derecho a decidir será uno más de los artefactos que el Govern ha puesto en marcha para dar alas al proceso soberanista y no supondrá la anulación de ninguno de los otros instrumentos. El consejo asesor para la transición nacional seguirá sumergido en la redacción de informes para estudiar cómo debería ser la Cataluña independiente, el Diplocat continuará con su tarea de internacionalizar el conflicto catalán y la comisión parlamentaria del derecho a decidir proseguirá sus trabajos para dar cobertura legal al proceso.

Esta última comisión es la única que mantiene al PSC vinculado de alguna manera a la consulta, pero la distancia de los socialistas catalanes es cada vez mayor. Las discrepancias entre Unió y Convergència han contribuido a reforzar la postura del PSC, aunque el líder de UDC, Josep Antoni Duran Lleida, se esforzó ayer en negar diferencias con Mas.