PSC y PSOE orillan sus disputas para hacer creíble «la solución federal»

Rubacalcaba y Navarro, ayer, en el pabellón de la Vall d'Hebron de Barcelona
Rubacalcaba y Navarro, ayer, en el pabellón de la Vall d'Hebron de Barcelona

En un intento por demostrar que PSC y PSOE no están tan desfallecidos como indican las encuestas, los socialistas quisieron demostrar ayer en Barcelona que todavía tienen arrestos y voluntad para ser alternativa de gobierno. Lo hicieron reuniendo a 3.000 personas en el pabellón de la Vall d'Hebron, escenario de deportes de exhibición (pelota vasca) en los Juegos de 1992. Recogiendo el mismo espíritu de quien busca el reconocimiento olímpico, Pere Navarro y Alfredo Pérez Rubalcaba se dedicaron al federalismo, una práctica que hoy por hoy no puede ser considerada mucho más que un deporte de demostración en una España sometida al desafío soberanista. Sea como sea, bastó para que Navarro y Rubalcaba intercambiaran abrazos y escenificaran la unidad de un proyecto socialista basado en reformar la Constitución en un sentido federalizante.

«Si (Navarro) no hubiera defendido con tenacidad sus ideas en el seno del PSOE no estaríamos aquí hablando de federalismo. Gracias por tu trabajo, por empeñarte en buscar una solución y por tus ideas», le dedicó Rubalcaba. El secretario general del PSOE optó por orillar las discrepancias que ha mantenido en los últimos tiempos con el PSC a cuenta del derecho a decidir y se centró en subrayar que ahora hay «un gran partido en toda España» que se propone cambiar la organización territorial de España «sin romper nada». Nada dijo, sin embargo, del interés que aparentemente conserva el PSC por hacer una consulta legal para decidir el futuro político de Cataluña.

«Queremos hacer una reforma de la Constitución para hacerla más fuerte porque no hay nada que haga más fuerte una ley que su adecuación a la realidad», concedió Rubalcaba.

Dicho esto, el dirigente del PSOE se dedicó a arremeter contra «separadores y separatistas». Primero contra el PP, a quien acusó de querer «hacer una contrarreforma "en B"de la Constitución, por la puerta de atrás» y con el objetivo de destruir derechos sociales. Y luego contra CiU y ERC –a quienes no mencionó–, a quienes criticó por emprender el camino de la fractura. «No es un camino para salir más rápido de la crisis, es más tortuoso, cicatero, es un camino imposible y tenemos que decírselo», dijo.

Tras exponer estos argumentos, el líder del PSOE trató de mostrarse como «la solución federal», un eslogan que ha motivado una semana de actos socialistas centrados en este modelo de organización territorial. Tan involucrado se siente ahora Rubalcaba con el proyecto que dedicó unas palabras de cariño al PSC, el mayor promotor de la causa. «Os hablo en nombre del PSOE y os digo que os queremos como sois y vamos a seguir juntos porque somos garantía de convivencia», zanjó.