Puigdemont descarta someterse a la cuestión de confianza antes de la Diada

El president desecha la idea de ERC para no perder ni la autoridad ni el control de los tiempos

Junqueras y Puigdemont, en una imagen de archivo, ya pactaron el calendario de la cuestión de confianza (segunda quincena de septiembre)
Junqueras y Puigdemont, en una imagen de archivo, ya pactaron el calendario de la cuestión de confianza (segunda quincena de septiembre)

El president desecha la idea de ERC para no perder ni la autoridad ni el control de los tiempos

ERC se despertó ayer con una idea pensada para acelerar el proceso soberanista, pero el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, no tardó en desactivarla para no verse zarandeado por sus socios de gobierno. Puigdemont tiene que someterse en el mes de septiembre a una cuestión de confianza en el Parlament para certificar que hay una mayoría que aprueba su plan de gobierno, lo cual quedó en duda después de que la CUP tumbara su proyecto de presupuestos a principios de junio. Su plan es afrontar la moción de confianza en la segunda quincena de septiembre, pero ERC planteó precipitar el debate a principios de mes con el objetivo de «acelerar el proceso y celebrar la Diada con el éxito obtenido en el Parlament».

«La cuestión de confianza es una gran oportunidad, no sólo para que el Parlament otorgue su confianza a nuestro Govern, sino también para relanzar el proceso, que entra en la fase final hasta llegar al momento de cumplir el compromiso adquirido de proclamar el nuevo estado», argumentó el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà tras la reunión de la comisión permanente de su formación.

El pacto con Junqueras

La idea de ERC fue desechada al cabo de pocas horas por Puigdemont, que no quiso verse como un títere de sus socios, sobre todo cuando no tiene tan siquiera la garantía de la CUP de superar la cuestión de confianza. El gabinete del presidente de la Generalitat recordó que Puigdemont ya acordó con el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, que este debate se celebraría en la segunda quincena de septiembre y que, por tanto, no hay posibilidad de modificar este calendario.

Lo probable es que Puigdemont supere la cuestión de confianza, ya que la CUP no ha amagado en ningún momento con dejar caer al presidente de la Generalitat. De hecho, la formación anticapitalista lleva varios días reclamando ponerse manos a la obra para dejar resuelto el asunto este mismo mes. «Queremos resolver la cuestión de confianza este mes de julio, aunque parlamentariamente se vote en septiembre», dijo la CUP la pasada semana.

El problema es que la formación anticapitalista pretende pasar esta pantalla en base a pactos relacionados con la hoja de ruta soberanista y desligando la cuestión de confianza del proyecto de presupuestos, un planteamiento que a Puigdemont le parece ridículo. «Cuando se hace una ratificación de la confianza se hace con su programa de gobierno. Y el programa de gobierno lleva implícito su desarrollo», dijo hace poco el presidente de la Generalitat en alusión a la necesidad de sacar adelante las cuentas (si no las de 2016, sí las de 2017).

Pero la CUP insiste en que son debates diferentes y que, por tanto, no tiene por qué dar garantías presupuestarias al Govern de Junts pel Sí, algo que a Puigdemont le parece una «contradicción». En breve podría dilucidarse las posibilidades de llegar a un acuerdo global porque JxSí y la CUP prevén una reunión inminente con el objetivo de rehacer su alianza parlamentaria.

El presidente de la Generalitat contemplaba incluso un cambio de socios, dirigiendo su mirada hacia Catalunya Sí que es Pot. La jugada cobraba más sentido en el caso de que Podemos hubiera sido decisivo para formar Gobierno en España, ya que hubiera dado pie a una alianza recíproca en el Parlament y el Congreso de los Diputados.

Pero el tablero español, todavía bloqueado, no parece destinado a una alianza de PSOE, Podemos y los partidos soberanistas. Las izquierdas españolas prácticamente han descartado este escenario, aunque algunas voces minoritarias (la del PSC, por ejemplo) defienden explorar esta alianza en el caso de que Mariano Rajoy no logre la investidura.

El Partit Demòcrata Català (PDC) insiste en esta posibilidad, ya que le permitiría trabajar en el Parlament con la geometría variable (CUP, PSC y Catalunya Sí que es Pot). Pero, de momento, la nueva Convergència predica en el desierto.

Así las cosas, el único aliado posible de Puigdemont en estos momentos es la CUP. En sus manos continúa. Lo único que sigue bajo su control son los tiempos. No es poco. Ni tampoco mucho.

ERC suma a Sabadell al fisco catalán

El Ayuntamiento de Sabadell y la Generalitat formalizaron ayer el acuerdo para que el consistorio vallesano se integre a la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC). Así lo rubricaron el alcalde de Sabadell, Juli Fernàndez (ERC), y el vicepresidente y conseller de Economía y Finanzas de la Generalitat, Oriol Junqueras, en un acto celebrado en el Ayuntamiento de Sabadell. De este modo, la Generalitat consigue integrar a un municipio de gran tamaño en su red tributaria, embrión de la Hacienda catalana, según los planes soberanistas. A partir del próximo mes de octubre, los ciudadanos de Sabadell podrán realizar gestiones tributarias, como presentar la autoliquidación y declaraciones de los impuestos en cualquiera de las oficinas.