Puigdemont intenta alargar la vida del proceso soberanista

«Millones de personas han pedido el referéndum y lo tendrán», promete el president tras filtrarse que el PDeCAT contempla un giro autonomista

Puigdemont, esta semana, junto a los apercibimientos que ha recibido de la Justicia
Puigdemont, esta semana, junto a los apercibimientos que ha recibido de la Justicia

«Millones de personas han pedido el referéndum y lo tendrán», promete el president tras filtrarse que el PDeCAT contempla un giro autonomista.

La filtración de una conversación del coordinador de Organización del PDeCAT, David Bonvehí, en la que afirma que su partido contempla presentar a las elecciones a un candidato «autonomista» en el caso de que el proceso soberanista fracase ha dejado gravemente tocada la credibilidad del proyecto independentista. La oposición da por muerto el «procés», la CUP incrementa sus amenazas de abandonar el Parlament de Cataluña y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, por su parte, intenta que las cosas vuelvan a su sitio usando su cuenta de Twitter.

«Ni autonomismo, ni “peix al cove”, ni tripartitos. Millones de personas de Cataluña ya lo han entendido, y piden el referéndum. Y lo tendrán», prometió ayer por la mañana Puigdemont. De esta manera trató de serenar los ánimos del bloque soberanista, inmerso en una notable crisis de confianza, puesto que el PDeCAT acusa a ERC de estar detrás de la filtración de las afirmaciones de David Bonvehí y ha llevado el asunto a la fiscalía.

En este contexto debe avanzar una hoja de ruta soberanista que, según los planes del Govern, debería culminar en septiembre. Pero el calendario sigue descontando días y las principales dudas no se resuelven. No hay noticia de cómo el Govern puede organizar un referéndum condenado a la ilegalidad ni tampoco un plan conocido de cómo asegurar su eficacia.

socios y no socios

Tanto sus socios (CUP) como sus posibles socios (Podemos) exigen concreciones, pero, por el momento, lo hacen en balde. El portavoz de En Comú Podem, Xavier Domènech, reclamó al Govern que detalle su propuesta de un referéndum para septiembre de 2017 en vez de especular con las posibles preguntas. «Si es un referéndum, estaremos», dijo a Europa Press, dando así muestras de su incredulidad.

El recién escogido coordinador de la Ejecutiva del nuevo proyecto político de los «comuns» recordó que un referéndum tiene que tener un resultado efectivo y obtener reconocimiento: «No porque lo digamos nosotros, sino porque, si no es así, no es un referéndum», sentenció.

Lo cierto es que la hipótesis de una reedición del 9-N va ganando cada vez más fuerza y la formación que orbita en torno a Ada Colau intenta mantener distancias mientras los independentistas se enredan en su laberinto. «Si en septiembre hay un referéndum, nos alegraremos como nadie y estaremos», dijo Domènech, que rechazó que el interés deba ser lo que harán los «comuns». En este sentido insistió en que se trata de explicar bien lo que se va a hacer, porque, si no, «el riesgo es que eso sea un 9- N (un proceso participativo que no quiere deslegitimar que no un referéndum de autodeterminación).

La portavoz de la CUP, Anna Gabriel, por su parte, advirtió en «El País» que los preparativos del referéndum van «tarde» y no descartó que acaben por abandonar la Cámara. «Para estar en un Parlament rodeados del unionismo más rancio o de la quinta columna del Ibex 35, de las falsas izquierdas o de la gente que dice que camina hacia la independencia y habrá demostrado que no va, no sé si tiene sentido que estemos tan mal acompañados», afirmó la dirigente anticapitalista.