CUP

Puigdemont y la CUP se reconcilian

Una reunión entre el president de la Generalitat y la formación antisistema encarrila la moción de confianza del 28 de septiembre, mientras que el Parlament acusa al Constitucional de pretender poner «bajo tutela» su funcionamiento.

Dirigentes de la CUP acudieron ayer al Palau de la Generalitat para reunirse con Puigdemont y rehacer los puentes rotos tras los presupuestos.
Dirigentes de la CUP acudieron ayer al Palau de la Generalitat para reunirse con Puigdemont y rehacer los puentes rotos tras los presupuestos.larazon

Una reunión entre el president de la Generalitat y la formación antisistema encarrila la moción de confianza del 28 de septiembre, mientras que el Parlament acusa al Constitucional de pretender poner «bajo tutela» su funcionamiento.

El president de la Generalitat, Carles Puigdemont, se someterá el próximo 28 de septiembre a una cuestión de confianza en el Parlament que podría poner fin de forma precipitada a la legislatura. Pero parece que no será así porque Puigdemont se reunió ayer con dirigentes de la CUP y hubo una aproximación. La moción de confianza, por tanto, parece un reto cada vez más asequible para Puigdemont, después de haberla encarrilado en una larga conversación en el Palau de la Generalitat. El president departió durante una hora y cuarenta minutos con las diputadas Anna Gabriel y Mireia Boya, así como con el miembro del Secretariat Nacional Dani Corpas, en un encuentro en el que ambas partes acordaron la necesidad de culminar el «Procés» esta legislatura.

Han sido muchas las tensiones y diferencias entre Junts pel Sí y la CUP, sobre todo en lo referente a los presupuestos. Aparentemente, está olvidado todo, al menos de forma temporal. Los «cuperos» apuntaron que no tendrán motivos para retirarle la confianza al president, si presenta una manera de culminar el «procés» antes del fin de legislatura excepcional. La misma buena sintonía mostraron ambas partes de cara a los presupuestos, ahora sí, y las leyes de desconexión. «Existe la sensación de que esta confianza y que otras confianzas se pueden establecer y, por tanto, llevar el proceso adelante con todo lo que supone», argumentaron desde Palau. También la formación anticapitalista consideró que «la cosa va por buen camino».

Esto incluye la cuestión de confianza, pero también las diferentes fases de lo que queda de legislatura, es decir, el debate de política general, los presupuestos y la aprobación de las leyes de desconexión. Durante el encuentro se produjo un intercambio de ideas sobre la confianza y también sobre cómo debe culminar el proceso. De hecho, para la CUP, si Puigdemont confirma el próximo 28 de septiembre que su objetivo es concluir el proceso esta legislatura de acuerdo con los objetivos con los que se inició, no hay ningún motivo para votar en contra de la cuestión que planteará en el Parlament.

El gran interrogante es cómo van a sortear al Tribunal Constitucional. Ayer, la Mesa del Parlament presentó ante el TC sus alegaciones tras las medidas promovidas por el Gobierno a raíz de la aprobación en el Parlament de los planes de desconexión. A juicio de la Mesa, el TC pretende «desnaturalizar» y poner «bajo tutela» el funcionamiento de la cámara catalana.

La Mesa acordó presentar alegaciones ante el TC por el conflicto abierto después de que en julio el pleno, presidido por Carme Forcadell, aprobara las conclusiones de la comisión de estudio del proceso constituyente. La iniciativa de la Mesa, con mayoría de Junts pel Sí, disgustó a la CUP. Pero todo comienza a suavizarse.