Sánchez-Llibre: la apuesta electoral de Unió

Josep Sánchez-Llibre en el Congreso.

Hombre de consenso, Josep Sánchez-Llibre dirigirá la campaña de las elecciones del 27-S de un partido que lucha por un catalanismo integrador.

Solidez y sensatez, frente a radicalismos de extrema izquierda. Encaje de Cataluña en una España y Europa modernas. Defensa de la diversidad y plena soberanía desde la moderación frente a la independencia. Son las grandes apuestas de Unió Democrática de Cataluña en su aventura electoral, ya en solitario, tras la ruptura con Convergencia. Un divorcio necesario por la intransigencia de sus antiguos socios y las cesiones de Artur Mas a instituciones separatistas como la ANC, Omnium Cultural y una lista con personas que nada tienen que ver con la política. «Una hoja de ruta plenamente entregada al secesionismo, ahora se entiende por qué Unió tenía que irse», aseguran dirigentes del partido democristiano. La nueva etapa se cimenta bajo tres hombres clave: Josep Antoni Duran Lleida, Josep Sánchez-Llibre y Ramón Espadaler. «Un trío potente», dicen los democristianos.

La figura de Josep Sánchez-Llibre destaca con fuerza como director de campaña para las elecciones del 27-S. Una apasionante y difícil tarea que afronta «ilusionado y esperanzado». Mano derecha de Duran desde hace muchos años, la dirección de Unió ha valorado su dilatada experiencia y el que sea un incansable trabajador, querido y respetado por todos los grupos políticos. «Es de los pocos diputados capaces de lograr el consenso con el PP y el PSOE, la figura determinante en temas de economía productiva durante casi treinta años», afirman dirigentes populares y socialistas. Exquisito en las formas, afable y modesto, Sánchez-Llibre se ha llevado siempre bien con todo el arco parlamentario, desde Julio Anguita y Cayo Lara, pasando por Felipe, Zapatero y Rubalcaba, hasta Soraya Sáenz de Santamaría, su gran interlocutora en esta Legislatura.

Lleva una vida en política, desde el Parlamento catalán y el Senado, hasta que llegó al Congreso, donde ha sido diputado y portavoz de la Comisión de Economía durante seis Legislaturas ininterrumpidas. Con su educación extrema, siempre con modestia, Sánchez-Llibre es una institución en la Cámara Baja, donde, por encima de diferencias políticas, ha tenido una estupenda relación personal con todos los presidentes del Gobierno y sus ministros. Además, ha sido el más valorado por los periodistas parlamentarios desde la transición. «Gestorías Sánchez», solían decir de él algunos cronistas veteranos como prueba de su capacidad de trabajo y persuasión para pactar grandes temas. En los últimos veinte años es imposible no tener a Sánchez-Llibre en los asuntos más delicados e importantes de la tarea legislativa. «Un auténtico crack», en palabras de muchos diputados veteranos de diferentes grupos.

Estas cualidades, su habilidad para el acuerdo, su conocimiento de los resortes de la sociedad catalana, empresarial y mediática, llevaron a la dirección de Unió a escogerle como director de campaña. «Es el hombre capaz de ilusionar a la militancia, infundir moral de victoria y posicionar a todo el partido», dicen sus compañeros.

El momento es complicado, pero Sánchez-Llibre está convencido de que el programa de la formación democristiana, la plena soberanía dentro de las reglas de juego del Estado y la Unión Europea «tiene mercado en Cataluña». Y mucho más tras la ruptura con Convergencia y el auge de los populismos de izquierda antisistema. Unió se erige en un freno a lo que Duran llama «independencia exprés», frívola y excluyente, y apuesta por un catalanismo responsable e integrador. Los datos que ahora tienen, en medio de la actitud de Artur Mas y la gestión de la izquierda radical, son positivos. «Subimos muchos puntos», aseguran en el comité de campaña, integrado por nombres relevantes como Antoni Font, Josep María Pelegrí, Francesc Gambús, Montserrat Surroca, Benet Maimí y Ramón Espadaler. Este último encabezará, con toda probabilidad, la candidatura a las elecciones del 27 de septiembre.

El auténtico caos que vive la política catalana y la bajada progresiva del independentismo avalan las tesis de Unió con su triunvirato dirigente: la solidez de Duran, la experiencia de Sánchez-Llibre y la buena gestión de Espadaler, de quien destacan su buen hacer como consejero de Interior frente al convergente Felip Puig, su antecesor. «Puig fue un nido de conflictos, Espadaler no ha tenido ninguno», advierten. Los democristianos son conscientes de la compleja relación de Cataluña dentro de España y tienen claro su objetivo: «Unió va a luchar para que España entienda la diversidad catalana, el encaje hay que organizarlo bien», aseguran. Y son muy críticos hacia Artur Mas y CDC, porque «se han cargado la tradicional cultura del pacto». Afirman que la relación de Mas y Oriol Junqueras es ficticia: «Como el bolero de Ravel», dicen gráficamente.

La bajada del separatismo y el auge de los populismos radicales, incluso antisistema, como es el caso de la CUP, son consecuencias de la política errónea de Mas. «No se da cuenta de que el 27-S le puede salir otra Ada Colau para La Generalitat», advierten los democristianos. Frente a tanto delirio interno, Unió quiere también desplegar sus apoyos en el exterior, tradicionalmente muy sólidos en la Internacional Democristiana. Por ello, el propio Duran y otros dirigentes inician la próxima semana un viaje a Estrasburgo para mantener encuentros con los principales líderes de Alemania, Francia, Luxemburgo y los presidentes del Partido Popular Europeo y el Parlamento de la UE. La cúpula de UDC desea afianzar su agenda y capacidad de influencia internacional «en contraste con las dificultades de otros», en clara referencia al aislamiento que padece Artur Mas en sus viajes al extranjero.

Duran Lleida, Sánchez-Llibre y el comité de campaña salen a por todas en esta carrera hacia el 27-S. Según ellos, desde la ruptura con Convergencia y la decisión de ir en solitario «mucha gente se adhiere al proyecto». Opinan que desde la Generalitat «se ha fracturado a la sociedad catalana y ahora es momento de sumar».

Su hoja de ruta no irá «a remolque» de organizaciones separatistas. Unió ha demostrado una gran solidez a lo largo de estos años y, según Josep Sánchez-Llibre, se abre una nueva etapa. Con experiencia y modestia, por una política sensata en la diversidad de un Estado moderno y las reglas de juego de la comunidad internacional.