Sánchez se declara a Cataluña en el viejo cinturón rojo

Promete querer a Cataluña, reconocer su singularidad y sus derechos históricos

Pedro Sánchez aterrizó ayer en Cataluña para recuperar uno de sus feudos, el área metropolitana de Barcelona, que Podemos le arrebató en las últimas elecciones.

Pedro Sánchez aterrizó ayer en Cataluña para recuperar uno de sus feudos, el área metropolitana de Barcelona, que Podemos le arrebató en las últimas elecciones. El candidato del PSOE eligió L’Hospitalet para celebrar el único mitin que hará en Cataluña, tras haber cancelado los actos programados en Santa Colona y Lleida, donde hoy estará Mariano Rajoy.

L’Hospitalet es una de las grandes ciudades que los socialistas siguen gobernando. Sin embargo, apenas cuatro meses después de las elecciones municipales, Ciutadans arrebató al PSC este territorio el 27-S... aunque no por mucho tiempo. Porque el 20-D, Pablo Iglesias con la promesa de un referéndum y un ambicioso programa social se impuso en el conocido tradicionalmente cinturón rojo. Tanto cambio de color en tan poco tiempo, convierte el área metropolitana en un codiciado territorio en el que todos los partidos vuelcan esfuerzos para movilizar a un número importante de votantes volátiles. Sin ir más lejos, Sánchez y la plana mayor del PSC, que congregaron en La Farga a 2.000 simpatizantes, coincidieron en L’Hospitalet con Ciutadans.

Cataluña como salvavidas

Sánchez debería evitar que Podemos no le adelante el 26-J para sobrevivir al frente del PSOE. Pero ningún sondeo dibujan este escenario. Para revertir estos resultados, los socialistas necesitan remontar en Cataluña, además de en las grandes ciudades, donde los de Iglesias le han comido terreno. Cataluña, la autonomía donde hay más escaños en juego por detrás de Andalucía, 47 en total, ha sido clave para los presidentes socialistas. En los anales del PSC quedan los 25 escaños que en 2008 aupó a Zapatero a la Moncloa. Claro que entonces, para los catalanes el PSC era sinónimo de voto útil en las generales. A excepción de 2011, los soberanistas, en este caso CiU, jamás han ganado unas generales.

Con la irrupción de Podemos y Ciutadans, que hace bandera del veto a Rajoy, el voto útil para echar al PP de la Moncloa ha dejado de ser exclusivo del PSC. Aunque en un intento de recuperar electores, Sánchez alertara que Podemos y su propuesta de celebrar un referéndum no es la vía para frenar al PP ni al independentismo. «Nunca será una solución quien crea un problema». Avisó de que «hay muchas papeletas que van a representar un problema el 26-J y solo una que garantiza la solución, la del PSOE». La solución que ofrece a Cataluña es un pacto político para reconocer su singularidad y los derechos históricos que niega el PP cuando se revise la Constitución. Su sí a un nuevo sistema de financiación y su «España no se puede gobernar si no se quiere a Cataluña», para neutralizar el anticatalanismo de Susana Díaz, sonó a Zapatero.

Desde En Comú Podem, Xavier Domènech reprochó al PSOE que a estas alturas no sabemos a quien dará apoyo tras el 26-J, si a una gran coalición o a Podemos. Gran dilema, porque estudios internos señalan que hagan lo que hagan pierden a un 30 % de electores ya sea por un lado u otro.

El PP acusa a C’s de trabajar para el PSOE

En el ecuador de la campaña, los candidatos catalanes han hecho un giro estratégico y en vez de atacar al contrario para movilizar a su electorado han hecho una apuesta por enfrentarse a su rival más directo para evitar el trasvase de votos. Así las cosas, el candidato del PP catalán, Jorge Fernández Díaz, acusó ayer a Albert Rivera de hacer el «trabajo sucio» a Pedro Sánchez criticando al PP y a su presidenciable Mariano Rajoy, tras asegurar que los socialistas y el partido naranja mantienen un pacto de hierro que tratan de ocultar. En un mitin en Mataró, afeó a Ciutadans que, en los 200 puntos del acuerdo con el PSOE no apareciera ni una vez los motivos por los que se fundó su partido, el rechazo al independentismo: «Se han olvidado».