Sant Jordi vuelve a crecer

El Gremio de Libreros cifró ayer en 22 millones de euros la facturación del pasado 23 de abril, lo que significa un incremento del dos por ciento respecto al año pasado y confirma los buenos augurios de la festiva jornada.

Las calles volvieron a llenarse de gente en busca de libros y rosas. Archivo

El Gremio de Libreros cifró ayer en 22 millones de euros la facturación del pasado 23 de abril, lo que significa un incremento del dos por ciento respecto al año pasado y confirma los buenos augurios de la festiva jornada.

El Gremio de Libreros cifró ayer en 22 millones de euros la facturación de Sant Jordi, todo un éxito que confirma el crecimiento lento, pero constante del sector. En 2017 la facturación se cifraba en 12,8 millones de euros, lo que significa un crrecimiento del dos por ciento. Tnato en 2106 como en 2017, los años en que el Día del Libro cayó en festivo, el crecimiento fue de un tres por ciento, lo que confirma la tendencia alcista y lo difícil que es mantener este crecimiento.

Según los datos presentados ayer por el gremio, todos los buenos augurios que se preveían por la masiva participación ciudadana del pasado 23 de abril se confirmaron. Al pasado lunes, al finalizar la jornada, ya aseguraron que todo hacía preveer que «las ventas habían sido como mínimo igual que las de 2017, cuando Sant Jordi coincidió con un domingo». Estas cifras no dejan de ser una nueva motivación para seguir trabajando para ir alcanzando cifras cercanas a la pre crisis.

Los datos recogidos por el Gremio confirman la percepción de «un gran Sant Jordi, con buen tiempo, que en muchos lugares se alargó hasta el atardecer, aprovechando que la gente salía de trabajar, y de ventas concentradas en momentos como primera hora de la mañana, mediodía y anochecer al ser en día laborable». Los datos recogidos por LibriData y LibriRed constatan que «no sólo creció la facturación, sino también el número de títulos vendidos, que ha superado los 53.000, un 2,44 por ciento más que el año pasado, con 1,62 millones de ejemplares (un 1,72 pasado más que el pasado año).

Por géneros, los libreros detectan que «se igualan las preferencias: la ficción volvió a ser la preferida del público, con un 34,54 por ciento de las ventas, seguida a poca distancia por los títulos de infantil y juvenil (33,81 por ciento) y los de no ficción (31,65 por ciento), estos últimos los que más han aumentado, gracias al crecimiento de un 6 por ciento de los libros de no ficción en catalán».

La incorporación de nuevas zonas de paradas «ha facilitado la elección de libros, la movilidad, la convivencia con el tráfico y la seguridad» y el Gremio valora la experiencia y considera que se debe continuar esta línea de trabajo en el futuro.

El Gremio dio a conocer las listas definitivas de libros más vendidos. En castellano, la novela más vendida fue «Las hijas del Capitán», de María Dueñas; seguida de «Patria», de Fernando Aramburu; «La mujer en la ventana», de A.J. Finn; «Fuimos canciones», de Elisabet Benavent, y «La tierra maldita», de Juan Francisco Ferrándiz. A estos hay que añadir las novelas de Dan Brown, Javier Sierra, Arturo Pérez Reverte o Camila Lackberg.

En catalán, Martí Gironell y su «La força d’un destí» fue la novela más vendida, seguida de «Jo sóc aquell que va matar Franco», de Joan-Lluís Lluís; «La dona a la finestra», de A.J. Finn; «Quan érem els peripatètics», de Héctor Lozano; y «Les vuit muntanyes», de Paolo Cogneti. También estuvieron entre los diez más vendidos Najat el Hachmi, Màrius Sierra, Gaspar Hernández y Dan Brown.

En cuanto a no ficción, en castellano el libro más vendido fue «Las almas de Brandon», de César Brandon; seguido de «Piel de letra», de Laura Escanes; «España quedó atrás», de Ramón Cotarelo; y «Nada es tan terrible», de Rafael Santandreu.