Sí que es Pot se abre a negociar las cuentas si hay un giro a la izquierda

La CUP pone en un aprieto a JxSí al no vincular los presupuestos al acuerdo de estabilidad

El líder de Catalunya Sí que es Pot, Lluís Rabell
El líder de Catalunya Sí que es Pot, Lluís Rabell

La CUP pone en un aprieto a JxSí al no vincular los presupuestos al acuerdo de estabilidad

Antes incluso de recibir la cartera de Economía, Oriol Junqueras se mostró confiado en obtener el apoyo de la CUP para sacar adelante los presupuestos, porque ambas formaciones «tienen un acuerdo de estabilidad parlamentaria». Pero el que avisa no es traidor y los antisistemas ya advirtieron a Junts pel Sí que el pacto solo se circunscribía al avance del proceso soberanista, no a la validación automática de los presupuestos ni a otras iniciativas legislativas del Govern.

Las primeras discrepancias entre los dos partidos independentistas no han tardado en aparecer. Es más, salvo cambios de última hora, llegarán hoy mismo en la primera votación del nuevo Parlament, pues la CUP se ha sumado a toda la oposición para presentar una resolución que obligue al Govern a abonar los retrasos en los pagos pendientes a los funcionarios desde 2012. Y ha adelantado que votará en contra de la enmienda redactada por la coalición de CDC y ERC, que condiciona estos pagos a la disponibilidad presupuestaria.

Las arcas de la Generalitat están vacías y afrontar los 480 millones que costaría devolver las pagas a los trabajadores públicos –según cifró el secretario de Economía del Govern, Pere Aragonès– no haría más que empeorar la depauperada situación de las arcas catalanas. Así que la vicepresidenta del Govern, Neus Munté, lo dejó claro ayer tras la reunión del Consejo Ejecutivo: si no hay nuevos presupuestos no se devolverá el poder adquisitivo a este colectivo, con lo que instó a la CUP a replantearse su negativa a las futuras cuentas de la Generalitat, que el vicepresidente del Govern prevé presentar en mayo.

Mientras tanto, JxS sigue explorando nuevos caminos que le permitan ganar los apoyos suficientes para sacarlas adelante. La idea es ampliar la base del soberanismo atrayendo las simpatías de los grupos de izquierdas. Por ello, los guiños ahora son para Catalunya Sí que es Pot. De momento, han conseguido que se sumen al debate sobre el proceso constituyente, eso sí, ha cambio de que este sólo fuera de estudio y no legislativo. Las buenas relaciones entre el partido de Lluis Rabell y el que ahora capitanea Puigdemont parece que prosperan. Ayer, incluso Rabell abrió la puerta a un posible apoyo de su formación a los presupuestos. «No somos insensibles al carácter que toman algunas consellerias, quien las ocupa y al talante de giro social que, cuando menos, anuncian», reflexionó tras mostrarse partidario de «explorar y transitar» su soporte a estas cuentas.